COLUMNA
Uruguay

Asamblea: ¿Columnas o azoteas? (Parte 2)

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+MENTIRAS 7/10/2022

Segunda parte de la Columna, donde se comienza a observar con mayor detalle la realidad político-partidaria vinculada cercanamente a la disidencia, mientras simultáneamente se fundamenta que la principal prioridad de la Asamblea debería ser poner las mayores energías en seguir construyendo un Movimiento de Resistencia fortaleciendo sus COLUMNAS SOCIALES. (Queda la 3ra parte donde se explayará en otras consideraciones sobre aspectos políticos)

Columnas y sus constructores

Ahora ya no me refiero a las literarias, sino a las físicas. Esos artefactos técnicos de arquitectura e ingeniería que vienen de la antigüedad hasta nuestros días.

Cierto que usaré el concepto de manera metafórica, pero apuntando a la construcción de edificaciones, pero más que en el mundo material en los campos sociales y políticos.

Se pueden pensar las Columnas en varias dimensiones: teóricas, ideológicas, estratégicas, organizativas y en la acción concreta.

A esta altura es casi consensual en ámbitos de la resistencia considerar la denominada por la OMS, “pandemia por el nuevo coronavirus SarsCov2” de la enfermedad “Covid-19” no fue únicamente un evento biológico, que se encaró con instrumentos científico-técnicos, sino que fue parte de un proceso con intencionalidad política.

Por lo tanto, desde sus orígenes y causas, hasta los medios empleados para su mitigación y control epidemiológico la Plandemia fue y sigue siendo, un acontecimiento político, que en el presente podemos ver con mayor claridad, estuvo enmarcado en un macrodiseño mucho más amplio.

Es una pieza muy importante para presionar al mundo hacia un Nuevo Orden Mundial, el “reseteo” de los sistemas sociales, ambicionado por el Foro Económico Mundial y la Agenda 2030 de la ONU, todo ello atravesado por una ideología transhumanista, que en su extremismo amenaza la propia existencia ontológica del ser humano, en aras de un dominio totalitario y despótico, de una reducidísima minoría elitista.

Pero “bajando” de este marco conceptual e interpretativo general, a la escala de la política en los diferentes estados y particularmente en Uruguay, nos enfocaremos, como quien mira en un microscopio e incrementa el grado de ampliación de las imágenes, en algunas de esas organizaciones denominadas partidos políticos.

Pero el foco aquí no estará puesto en hacer una infografía de todos los partidos políticos uruguayos actuales, sino solo en unos pocos y minoritarios, pero de gran importancia para nosotros, porque son los que estuvieron, con sus aciertos y también sus carencias, en las trincheras de la disidencia a las políticas plandémicas

Lo que es incontrovertible, es que quienes se sumaron, tanto en lo personal como implicando proyectos político-partidarios ya existentes y activos desde ANTES de fines de marzo 2020, son contados con los dedos de una mano ( y sobran varios).

Si seguimos jugando con las Columnas el arte griego conoció tres órdenes de columnas; las dóricas, las jónicas y las corintias,distintas entre ellas y con diferentes presentaciones estéticas, todas ellas cumplen las funciones de soportar el peso de las construcciones.

Más allá de los gustos de estilo y de escoger cual sería dórico, jónico y corintio o cualquier otro, debemos reconocer su carácter de orientadores en la construcción de Columnas político-partidarias, que han jugado a favor de la disidencia, a dos ciudadanos.

Me refiero al Dr. Gustavo Salle y al Ingeniero Agrónomo César Vega, con sus respectivos proyectos partidarios Identidad Soberana y Partido Ecologista Radical Independiente.

Los avatares y situaciones de institucionalización de ambas formaciones políticas son visiblemente diferentes, en la medida que el PERI ya tiene una historia de más de una participación en elecciones nacionales, mientras el partido de Salle está en los últimos pasos de tramitar su inscripción legal ante la Corte Electoral.

Los liderados por César Vega, una persona que conjuga bien las actividades rurales con la vida urbana, consiguieron suficientes apoyos en la última instancia de elección de representantes departamentales y nacionales, como para llevar a la diputación al mismo. No solo eso, sino que los votos que obtuvo su partido excedieron en millares los necesarios para una banca. La interesante votación conseguida fue un espaldarazo también en aspectos de recursos, incluyendo no solo los monetarios, sino los de índole infraestructural que le corresponden a un representante en el Parlamento.

Por su parte el Dr. Gustavo Salle, un destacado hombre de leyes, tiene una larga trayectoria como analista crítico, estudioso de la política local y geopolítica, además de activo denunciante de la corrupción y desviaciones de poder en la función pública. Una buena parte de su trayectoria, e incluso su entrada de lleno en la política partidaria la efectuó, junto al muy recordado y prematuramente desaparecido Dr. Enrique Viana.

Luego de su participación electoral en 2019, el Dr. Salle, que candidateándose por un partido pequeño y sin grandes antecedentes estuvo cerca de llegar a un lugar como diputado, se propuso construir una nuevo partido, Identidad Soberana, que por lo que sabemos ya está muy cerca de ser un partido político de pleno derecho.

Recuerdo haber leído en los “balances” periodísticos de las últimas elecciones nacionales, que la campaña sallista fue la más eficaz de todos los partidos, en la relación entre inversión económica y votos conseguidos.

Seguramente que también valedero para el PERI de César Vega, sus organizaciones y publicidades electorales fueron impulsados principalmente por ideas, esfuerzos personales y fervorosa militancia, más que poderío económico que no tuvieron.

He aquí dos Columnas que se han venido constituyendo con dedicación de años de militancia y esfuerzos personales, tanto de sus figuras más conocidas públicamente, como de varios otros ciudadanos que los han apoyado con su tiempo y energías.

Aunque con diferentes estilos y modalidades de acción, es indiscutible que ambas propuestas políticas han actuado a favor de la resistencia, más allá de las controversias por algunos hechos puntuales o las características idiosincráticas de sus liderazgos.

Por ahora estas son las principales Columnas realmente construidas en el campo partidario y que son por lo tanto, las que pueden soportar cargas de masas sin derrumbarse. Pero también hay otras en construcción, enfocadas a este mismo campo y también mencionaremo luego.

Dado que estas dos formaciones político-partidarias pre-existen a la Plandemia y por tanto a la disidencia plandémica, no es muy razonable ni recomendable apurar los tiempos por «urgencias» y ambiciones electoralistas prematuras de nuevos aspirantes a la política electoral, sino que los procesos de convergencia ideológica y práctica se darán (o no) venido el momento, dado que faltan aún más de dos años para la Elecciones uruguayas.

Piso y techo

Aunque desde hace décadas tengo amistades en el mundo de la arquitectura (y una arquitecta en la familia), yo más bien toco de oído usando la lógica y el sentido común para opinar en esa área de conocimientos.

Cualquiera se da cuenta que las construcciones arquitectónicas se realizan partiendo del piso, incluso excavando. Fui testigo en la ciudad que habito, cuando se construyó en la zona céntrica un gran centro comercial partiendo de un enorme pozo de varias manzanas, que a la postre se constituyó en estacionamiento subterráneo de varias plantas.

Tampoco hay que ser un genio para saber que los techos se harán en la última etapa, luego que el volúmen fundamental, tanto sea una simple choza o casa familiar, como un edificio o un palacio, esté avanzado en su construcción.

En el medio, entre piso y techo estará el grueso de la edificación, la cual debe tener una estructura tal, que soporte la masa de todo el conjunto.

¿Qué decir de los techos? que siempre están por arriba, con la finalidad de proteger de las inclemencias meteorológicas y para dar un cierre y estabilidad a todo el volúmen habitable.

La azotea es como un corolario del techo; es una superficie exterior, que dependiendo del tipo de construcción, puede ser una parte utilizable como espacio vivencial o simplemente ser un lugar sólo reservado para eventuales accesos por motivos de mantenimiento o reparaciones.

Tal vez, cuando pensé en azoteas fue por reminiscencias de mi niñez temprana, cuando viví con mi familia en un apartamento modesto, cuya dirección tengo grabada de por vida en mis circuitos neuronales: calle General Luna 1230 apartamento 2, Montevideo.

No tenía ni fondo ni jardín, pero si altillo y desde este, acceso a la azotea.

Para mi esta era un lugar de gran interés, pues no estaba limitada a mi vivienda, sino que se vinculaba fluidamente a otros apartamentos y casas linderas, con una lógica diferente al mundo visto a ras del piso.

Entiendo la dimensión lírica de una invitación a subirnos a la azotea – asamblea, para mirar las cosas en una clave diferente, pero antes de centrarse en lo político-partidario hay muchas tareas para hacer.

Primera prioridad: afianzar y fortalecer la(s) Columna(s) SOCIAL(ES).

Volviendo al piso de la realidad actual, el pasaje de un movimiento social generado con una gran cuota de espontaneidad y aflujo de ciudadanos de orígenes y características muy heterogéneas, a modalidades organizativas más formales no es tarea rápida ni sencilla.

Esas labores son el tiempo de pasaje desde lo instituyente a lo instituido, mirándolo desde una conceptualización de Psicología Institucional. Esto solo lo digo al pasar, porque es teoría con su nivel de abstracción correspondiente, aunque para construir organizaciones sociales representativas, útiles y duraderas, también se necesita un marco referencial y conocimientos teóricos.

Cuando hablamos de la disidencia hacemos una gran simplificación, que nos facilita la narrativa hablada o escrita. Pero ni bien aguzamos un poco la percepción encontraremos una pluralidad de disidencias en la sociedad en general, a la cual no escapa nuestro campo más específico.

La nuestra comienza en el sentido crítico y de cuestionamiento al discurso “oficial” (nacional e internacional) sobre una pretendida pandemia, ocasionada por un nuevo virus (SarsCov2) que sería la causa de una nueva enfermedad, denominada Covid-19.

Luego evoluciona a un movimiento de oposición y resistencia a las medidas gubernamentales, apoyadas por casi la totalidad del espectro político-partidario y la gran mayoría de la institucionalidad sindical, académica y científica, adoptadas en lo manifiesto, para “combatir” la pandemia, que la mayoría de nosotros comenzamos a denominar Plandemia.

No fue menor ese giro de lenguaje, porque el neologismo “plandemia” implica que detrás de su emergencia, hay un plan bastante siniestro, elaborado y dirigido por élites mundiales, cuyos objetivos van largamente más allá de las modalidades de tratamiento de una nueva enfermedad.

A dos años y medio del comienzo “oficial” de la Plandemia, no solo hemos ido acumulando informaciones, conocimientos y pruebas, sino que también vemos que los terrenos en los cuales se disputan las batallas son múltiples y simultáneos; exceden en mucho al campo de la Salud y el sistema político-sanitario.

Habiendo identificado y entendido que la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, es una hoja de ruta globalista de ideologías como las de género y el transhumanismo, resulta imprescindible generar y potenciar una Resistencia de pensamiento y acción.

Para ello, la construcción de Columnas sociales es fundamental. Por suerte en Uruguay hay realizaciones ya activas en varios terrenos: sanitario, ambiental, educativo, comunicacional, artístico, legal, etc.

Al enunciar descriptivamente esos territorios, pienso en colectivos con diversos grados de organización e historial de acciones ya existentes, que no nombro porque es seguro que no los conozco a todos y cometería injustas omisiones.

Pero también hay que ver que el grado organizativo logrado aún es incipiente e irregular, lo cual limita la fuerza y la eficacia de las acciones e iniciativas.

Por eso, en una perspectiva estratégica, es una tarea inmediata e imprescindible seguir apoyando y construyendo ese Movimiento social de resistencia.

Con este rumbo si tienen sentido apoyar un proceso asambleario de disidentes (La primera asamblea convocada para el 23 de octubre no puede ser de LA disidencia, la representatividad la podrá ir logrando en el caso que se realicen bien las cosas)

“Hacer bien las cosas” a mi modo de ver, más que los aspectos de forma, que no dejan de tener su importancia, tiene que ver con su orientación estratégica a mediano y largo plazo.

Si la Asamblea pone en 1er lugar la continuidad en la construcción y afianzamiento del Movimiento, es decir las COLUMNAS SOCIALES para una propuesta transformadora en profundidad, va a tener credibilidad y amplia base para crecer. De lo contrario, si arriesga convertirse en un Comité o Club político-partidario, su rumbo será la cooptación y pronta asimilación por el Sistema para trabajar a favor del globalismo y todo lo demás. En dicho caso mi recomendación preparacionista sería: ¡salgan rajando lo antes posible!

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