COLUMNA
Uruguay

Natalicio y nacimientos.

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+MENTIRAS 16/6/2022

Un nuevo aniversario del nacimiento de José Gervasio Artigas, figura héroica por excelencia de Uruguay, dará motivos a actos oficiales el próximo 19 de junio y también algunas actividades por parte de la disidencia. Habrá una movilización que partirá rumbo a Sauce el domingo por la mañana, así como un acto en la Plaza Independencia en horas de la tarde, convocado por otro grupo de compañeros. Pero el natalicio artiguista da pie para reflexiones actuales y acuciantes sobre la situación general de la natalidad en Uruguay, durante la emergencia sanitaria y en los momentos presentes.

Natalicio heroico

José Gervasio Artigas Aznar nació el 19 de junio de 1764 en Montevideo. Aún el visitante extranjero que no conoce nada de la historia uruguaya, se dará cuenta al visitar la Plaza Independencia, en el entorno de la cual se encuentra la antigua Casa de gobierno y el más reciente edificio de Presidencia de la República, que la estatua ecuestre que majestuosamente ocupa el centro del espacio público, es imágen del General Artigas y este es un héroe fundamental al Uruguay actual.

Pero dejo las evocaciones, análisis y consideraciones históricas, políticas, militares, etc. para otros espacios. Ahora solo quiero centrarme en el hecho biológico (también psicológico y social) del nacimiento de un bebé de sexo masculino hace 258 años en el territorio de lo que actualmente es el estado denominado “República Oriental del Uruguay” y que en ese momento del pasado no existía como tal.

Dado la lejanía temporal de aquel nacimiento y las tecnologías disponibles en aquella época, la información hoy disponible es bastante escasa. Si se conoce de su partida de bautismo, documento que fue firmado por el párroco de la Iglesia Matriz de Montevideo; dicha constancia eclesial está en sus archivos.

Pero no hay información detallada del neonato, que hoy son registrados de oficio, por ejm. ¿cuanto fue el peso del bebé José Gervasio al nacer? ¿Cual fue su talla? Seguramente nació en el seno del hogar familiar, como era usual, pero ¿qué asistencia recibió la madre del niño en el acto del parto? También era frecuente en esos tiempos la existencia de “comadronas” (parteras) para acompañar el período en torno al nacimiento. ¿La hubo durante el trabajo de parto de quien en el futuro sería el “prócer” de Uruguay?

Fallecido en setiembre de 1850, Artigas tuvo una longevidad notable, ya que vivió hasta los 86 años. Es incontrovertible que ni de bebé, ni de niño, ni de adolescente, el joven José Gervasio recibió vacuna alguna, ya que de acuerdo a datos historiográficos, el primer experimento de lo que se considera como primera vacuna, lo realizó en 1796 el británico Edward Jenner y en esa fecha Artigas ya andaba por los 32 años de vida.

Si bien se conocen informaciones sobre la educación formal que recibió de niño, fue a un reconocido colegio religioso en Montevideo, no hay mayores datos sobre su salud física, ¿Tuvo en su infancia alguna de las enfermedades más comunes en dicha época y etapa de la vida?

Pero no es muy audaz deducir que de niño y adolescente Artigas fue un muchacho sano y saludable:

“José Artigas se formó desde niño entre la enseñanza del colegio de los Padres Franciscanos de Montevideo, y en los duros trabajos de campo en las tierras de la familia Artigas en sus vacaciones donde ayudó a su padre, un gran impulsor de la ganadería lechera en la región al fundar el primer tambo de la campaña de la Gobernación de Montevideo.

Además, el joven José aprendió a montar siendo un diestro jinete, como al mismo tiempo también el trabajo de labranza con cultivos para consumo familiar y la cría de ganado y caballos.”

(Prof. Daniel Torena en: https://www.anep.edu.uy/15-d/el-natalicio-general-artigas-celebra-el-comienzo-independencia-patria)

Ya desde muy pequeño José Gervasio fue llevado por su padre, junto a sus otros tres hermanos, a la estancia familiar de “Sauce-Solo” para aprender y trabajar en las tareas campestres, que eran la principal actividad económica de la familia Artigas.

Esto nos muestra que desde niño realizó una actividad física intensa, ya que las labores de campo así lo exigen y estuvo en un contacto estrecho con la naturaleza, incluyendo los animales.

Tampoco deben haber registros documentales de la dieta que nutrió al niño Artigas en su crecimiento y desarrollo físico. Pero también es bastante probable que fuera una alimentación con abundantes proteínas de origen animal, de predilección carne vacuna. También seguramente leche y tal vez otros productos lácteos, visto que su padre fue un precursor de la ganadería lechera.

Teniendo en cuenta todo lo sabido sobre la trayectoria vital de Artigas, su desempeño político y militar, las vicisitudes que lo llevaron al exilio en Paraguay, donde aún vivió varias décadas más, en estrecho contacto con el campo y las labores rurales, vemos un ejemplo de vida saludable.

Nacido en la segunda mitad del siglo XVIII, José Gervasio Artigas fue un activo protagonista de la historia de América del Sur, particularmente de los ahora países de las cuencas del río de la Plata y el río Paraná.

Vivió toda la primera mitad del siglo XIX, siendo un adulto, que seguramente por las instancias transitadas tuvo fuertes emociones, estrés y riesgos vitales muy intensos. Sin embargo tuvo una vejez muy saludable, en la según crónicas y testimonios continuó realizando actividades físicas. No se cual fue la causa orgánica de su fallecimiento, pero en la medida que fue una muerte pacífica y a edad avanzada, podemos decir que Artigas murió de viejo.

Quizás el postumamente devenido en héroe nacional de Uruguay, también dejó un mensaje y enseñanzas con su saludable vida bio-psico-social que lo condujo a morir de viejo alejado de las intrigas políticas y seguramente sin haber tenido en toda su vida un “carnet de salud” o un “certificado de vacunación”…

Nacimientos

Realizando un salto temporal de más de un siglo, desde el fallecimiento del prócer, a esta primera mitad del siglo XXI que estamos transitando, evidentemente son muy diferentes las condiciones en las que se dan los nacimientos ahora, comparadas con las de la época del bebé José Gervasio.

Sin dudas que en la actualidad uruguaya, tanto las tasas de muerte materna en el parto, como las de mortalidad infantil habrán descendido mucho respecto a hace dos siglos atrás.

Pero muchas cosas han cambiado en el mundo y en la medida que se constituyó en estado, que ha ido desarrollándose desde la época en que aún Artigas estaba vivo (aunque nunca fue su proyecto la independencia de la Banda Oriental y creación de un país indendiente) los nacimientos en su territorio hacen a su demografía.

Para la República Oriental del Uruguay, los nacimientos de “orientales” o sea los nuevos venidos al mundo en el territorio del Uruguay, o también denominados “uruguayos” es, aunque no se hasta que punto el estamento político lo ha visto así en las últimas décadas, una “cuestión de estado”.

No voy a redundar en el escaso crecimiento demográfico y en las negativas perspectivas del decrecimiento poblacional para un país poco poblado como el nuestro.

Si hubiese suficiente conciencia de la importancia y gravedad del problema, debería haberse encarado políticamente desde hace mucho, pero no ha sucedido. Recién ahora, esa “bandera” ha sido tomada por uno de los partidos componentes de la coalición de gobierno, pero aún no parece ser un tema presente con fuerza ni en el circunstancial gobierno, ni el la oposición parlamentaria. Por lo que menos se puede pensar que nos encaminamos a algún próximo consenso sobre política demográfica.

Más bien y lamentablemente, las políticas demográficas que han regido al Uruguay no son de creación nacional, sino que han sido diseñadas e impuestas de diferentes maneras desde organismos del exterior.

Porque muchas políticas de impacto sobre la cantidad de nacimientos han sido promovidas activamente desde instituciones foráneas. Yo mismo fui testigo presencial de la multiplicación de programas de “Salud reproductiva” desde la década de los 90 del siglo XX, que tenían como un eje fundamental prevenir los “embarazos adolescentes”. Lo cual implicaba múltiples dimensiones que iban desde el suministro de anticonceptivos hasta iniciativas educativas desestimulantes del embarazo a edades jóvenes.

Dado que el aporte de los nacimientos de madres adolescentes a las tasas de natalidad uruguayas era significativo, más allá de otras discusiones pertinentes, la cuestión fue que al reducir ese fenómeno también se hace bajar la tasa general de natalidad. No hubo un “corrimento” de esos embarazos potenciales que se evitaron a otras franjas etáreas, que deberían haber tenido un gran incremento para compensar la disminución.

En el mismo sentido van las políticas pro-aborto. Sin disponer de datos estadísticos fidedignos, uno puede hacer la hipótesis que a legalizar los abortos y facilitar su realización en clínicas y hospitales normales, su número debe haber crecido. Por supuesto que siempre hubo abortos clandestinos y es cierto que el riesgo en esas circunstancias se acrecienta, pero también es cierto que al legalizar las prácticas abortivas, estas se suman a los métodos anticonceptivos teniendo como resultado evitar un mayor número de nacimientos de nuevos seres humanos.

Sin embargo parece que a nadie en el sistema político se le ocurrió pensar en que si se promueven y canalizan recursos en políticas cuyo efecto neto en la natalidad del país es negativo, deberían haberse desarrollado otras políticas con signo opuesto, es decir, para promover la natalidad en todos los sectores sociales y dar mejores condiciones a las madre y recién nacidos, particularmente en medios de bajos recursos

Natalidad en tiempos de Covid

Hace unos días leí un artículo de diario “El País” uruguayo, en el cual, entre otros, presta declaraciones una médica pediatra, que tuvo un rol muy destacado en la aprobación de las inoculaciones experimentales contra Covid-19 para niños menores de 11 años. En dicha publicación se usó el neologismo “pandemials” para referirse a todos los nacidos durante los aproximadamente dos años de emergencia santitaria en Uruguay.

Más allá de la posible discusión sobre ese calificativo, que no se hasta que punto no significa una estigmatización adicional a todos los estragos que la Plandemia ha causado en los planos mentales y sociales, lo cierto es que han nacido más de 65.000 niños en Uruguay en ese lapso, según los datos presumiblemente de fuentes oficiales, divulgados en dicha publicación. (El enlace al artículo referido figura al final)

También es un dato de la realidad, que durante la “campaña de vacunación contra Covid-19” llevada adelante por el gobierno uruguayo, se vacunaron sin mayores precauciones a madres embarazadas.

Dado que ya han pasado mucho más de nueve meses de las inoculaciones, tienen que haber datos estadísticos tanto de la cantidad de madres embarazadas “vacunadas”, como del desarrollo de sus embarazos: si llegaron felizmente a término o si se vieron interrumpidos por un óbito fetal o incluso por la eventualidad del fallecimiento de la madre embarazada. Por lo cual se puede hacer un análisis comparativo con años anteriores a la “emergencia sanitaria” para visualizar si hubo cambios significativos en estas cifras.

Desconozco si se ha hecho algún estudio de esta índole en Uruguay, supongo que no, porque sus resultados son de interés general y merecerían una divulgación masiva, que no me consta haya sucedido.

Aunque existen varias declaraciones de importantes personajes internacionales, que por lo menos expresan sus deseos de reducir la población mundial, la longevidad de la mayoría de la población y también la natalidad en general, podemos entender que el planteo que existe una política globalista de DESPOBLACION de todo el planeta tierra, aún puede ser motivo de polémicas, debates o discusión.

Incluir como instrumento de esa presunta política globalista de despoblación a la Plandemia y la introducción de inoculaciones en fase experimental, las principales de ellas con tecnologías vacunales, como el ARN mensajero, nunca antes utilizada en seres humanos, también es objeto de controversia.

Pero además de la casuística, por ejm. de pérdidas de embarazos por madres inoculadas, que pueden ser impactantes pero no necesariamente demostrativos de la extensión del problema, es necesario ver los datos cuantitativos objetivos.

Ya en varios trimestres del año 2021 los fallecimientos superaron a los nacimientos en Uruguay. Vamos transcurriendo la mitad del año 2022 y las estadísticas que deben ser efectuadas evidentemente con las cifras correctas, nos van a ir mostrando si esa tendencia decreciente que durante el año pasado podría atribuirse a una situación de excepcionalidad transitoria, se mantiene o si se ha revertido.

Ahora y en vísperas a un nuevo aniversario del natalicio de don José Gervasio Artigas, quien fue un bébe saludable al nacer y tuvo una vida intensa y longeva, podríamos pensar que si un émulo del “general de los pueblos libres” estuviera próximo a nacer en el territorio uruguayo, ya desde la concepción, sus chances de sobrevivir del presente no parecen mejores que hace 258 años…

Deja un comentario