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Hace ya un año presentamos en No+Mentiras argumentos de mucho peso para suspender la «vacunación» contra Covid-19

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+MENTIRAS 7/7/2022

Hace un año escribíamos en el penúltimo párrafo del artículo: Argumentos de mucho peso para suspender la vacunación: los roles de la proteína espiga o Spike en Covid-19 y en las “vacunas” : “Es asi que mediante una vía propia de estudio y comprensión llegamos a una conclusión (…). Dicha conclusión era una petición para cesar la campaña de vacunación contra Covid-19 en Uruguay. Al día de hoy las evidencias y argumentos se han multiplicado exponencialmente en el mismo sentido de nuestro artículo. Pero fuertes intereses políticos, económicos y de poder global se anteponen aún a la salud verdadera de la ciudadanía uruguaya.

El 7 de junio de 2021, hace exactamente un año, publicaba en esta página web de NO+MENTIRAS mi primera contribución escrita, mediante un informe, que redacté en su mayor parte y con la coautoría de Andrea Vega Torrens.

Versaba sobre la proteína Spike, los últimos descubrimientos científicos sobre su carácter citotóxico y como todas las plataformas vacunales la utilizaban en su diseño experimental, para inducir al organismo receptor para generar anticuerpos.

Dicho artículo sólo se fundamentó en la mencionada proteína y lo que encontramos fue tan alarmante que dió motivo a culminarlo con un pedido de suspender la campaña de inoculaciones en Uruguay.

Escribimos: Las vacunas experimentales (contra Covid-19) son ineficaces y peligrosas, por lo tanto, deben ser retiradas de uso, cesando las campañas de vacunación para evitar más pérdidas de vidas y sufrimiento familiar y social en el Uruguay.

Ahora a mediados de 2022, con toda la enormidad de datos y estudios científicos sin conflictos de intereses que se produjeron en el último año, tanto la ineficacia de las mismas en sus pretensiones de inmunizar a la población de la enfermedad, como su peligrosidad por la enorme cantidad de efectos adversos, que no solo han producido enormes cifras de lesionados sino también de muertes en todo el mundo, están ampliamente comprobados.

Este pedido ciudadano de “moratoria” de hace un año, en el presente puede parecer una reivindicación razonable y lógica, aunque en ese momento pasado, mismo en el ambiente de la disidencia, no encontró un eco importante.

De cualquier manera y aunque ya no hay “emergencia sanitaria” según había decretado el Poder Ejecutivo a fines de marzo de 2020, la campaña de inoculaciones no ha finalizado y sus ideólogos siguen impulsandola, pese al desprestigio de las sustancias experimentales. Se desarrolló con la sola resistencia social de una parte minoritaria de la población uruguaya, “disidentes” de la política sanitaria ante la “Pandemia de Covid-19” proclamada por la OMS, quienes también nos opusimos y resistimos el recorte y pérdida de libertades, por medidas gubernamentales (apoyadas por oficialismo y oposición política) que pretendiendo en lo manifiesto cuidar nuestra salud, principalmente atropellaron nuestras libertades y derechos.

En el correr de los meses se fueron sumando y ampliando informaciones e hipótesis muy preocupantes sobre la composición secreta de las inoculaciones (presencia de compuestos de grafeno, nanocomponentes con funciones desconocidas, etc.), también posibles interacciones nocivas con ondas electromagnéticas. Se constataron fenómenos extraños de magnetizaciones de partes del cuerpo de inoculados y emisión de señales bluetooth por parte de personas que recibieron dosis de inyecciones experimentales.

Toda la acumulación de evidencias, indicios y elementos probatorios contra las “vacunas”, que declararon ser creadas en tiempos imposibles de acuerdo a los criterios de producción establecidos anteriormente y varias con una tecnología, el ARN mensajero jamás antes utilizada con esos fines en humanos, aún no han sido suficientes para pararlas.

En Uruguay los contratos firmados por el Poder Ejecutivo con las farmacéuticas, imprudente y antidemocráticamente secretos aún lo siguen siendo.

La evolución y desarrollo de la disidencia conoció diferentes vicisitudes. Sin dudas las movilizaciones y la multiplicidad de acciones de información y difusión, tanto en conjunto como por cada uno con los recursos comunicativos personales y mediante redes sociales, jugaron un papel importante en la defensa de libertades y derechos; también en el mantenimiento de la salud de los no-inoculados y aún en el apoyo de muchos que habiendo recibido las sustancias, luego se cuestionaron.

En la etapa más reciente muchas cosas han sucedido entre grupos y personas del entramado social disidente, se han producido conflictos y rupturas varias, habrá cuestiones reparables y negociables, pero otras no lo son.

La metáfora de estar navegando en el mismo mar, sufriendo los mismos peligros y con enemigos en común, pero en barcos diferentes creo que es adecuada a describir el momento actual. El futuro dirá cuales barcos tienen rutas en común y cuales van en sentidos divergentes.

Aunque me produce un sentimiento de fraternidad oir aún a algunas compañeras hablar de “la Causa”, creo que a esta altura del partido ya es exceso de ingenuidad creer que hay una en común para todos los disidentes. O tal vez si la hubiera, siguiendo la metáfora, sería la imperiosa necesidad de seguir navegando buscando la verdad y peleando por la libertad.

Porque como dijo el comandante romano Pompeyo Magno antes de zarpar ante un mar embravecido, según el historiador griego Plutarco: NAVIGARE NECESSE EST, VIVERE NON EST NECESSE

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