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Uruguay, España

¿CÓMO NO LO VÉIS?

Fernando López-Mirones
Biólogo y divulgador científico
EL AULLIDO (Canal de Telegram) 24/3/2022

Las muertes por "repentinitis" o sea fallecimientos súbitos por problemas cardíacos o del sistema circulatorio, en personas que recibieron inoculaciones contra Covid-19 (predominantemente jóvenes) y mayoritariamente sin antecedentes previos, aumentan y son totalmente verificables, como los dos deportistas que practicaban fútbol que fallecieron recientemente en tres días en Maldonado. También aumentan accidentes de tránsito por “desvanecimientos” de los conductores y las evidencias de los efectos adversos son enormes en todo el mundo, pero además conocidos y reconocidos por algunas de las principales multinacionales farmacéuticas. Pero en Uruguay siguen pasando fenómenos de difícil comprensión, como una campaña de inoculaciones experimentales comenzada en el día de hoy 24 de marzo por la Udelar para sus estudiantes (ver enlace al final). No solo es entendible el ya tradicional aullido del biólogo español Fernando López-Mirones, sino que dan muchas ganas de imitarlo y transformarlo en millones.

Las vacunas son un fracaso estrepitoso.

Casi todo lo que decíamos los negacionistas malosos hace más de un año se ha cumplido ya.

Los propios medios oficialistas publican artículos donde dicen que las PCR daban falsos positivos, que mezclaban muertos CON y POR Covid (uno de los descubrimientos de los que estoy más orgulloso); el 90% de los fallecidos son vacunados, las cardiopatías, trombocitopenias, alteraciones reproductivas, suicidios, infartos, ictus y todo tipo de repentinitis están matando unas diez personas al día solo en España; todos los vacunados se han “contagiado de Covid” (según sus creencias) varias veces; los encierros no sirvieron, las mascarillas causan patologías y no sirven…

En un mundo normal nos deberían estar dando las gracias por acertar en TODO; nos deberían estar homenajeando por visionarios, por intentar salvarlos, por ser valientes… ¿pero qué hacen?

Patrimonializan esas verdades y las reconocen haciéndolas suyas mientras avanzan en las medidas restrictivas de libertades que pronto reactivarán.

Preparan la siguiente porque necesitan inocular tóxicos quimera tres o cuatro veces al año.

La gente ya no quiere, la tercera dosis ha sido un fracaso. La mayoría de los inoculados no lo harían ahora.

Pero se equivocan al creer que todo terminó, es un error no hacer justicia por lo acaecido. Si dejamos a los responsables salirse con la suya lo volverán a intentar pronto.

Hay que exigir autopsias a las muertes por repentinitis, basta ya de pensar que fue mala suerte, que les tocó la china ¿qué les pasa a los familiares? ¿Qué temen? ¿No luchan por la memoria de sus muertos, por la justicia, la verdad y para evitar que mueran otros? ¿Por qué colaboran con los asesinos de sus seres queridos en lugar de combatirlos? ¿Es vergonzoso ser una víctima del mayor engaño de la historia de la Humanidad? ¿Por qué hay tan pocos hijos y padres coraje que se rebelen, denuncien, pidan autopsias y luchen por sus familiares asesinados por la mentira?

Los médicos lo están viendo, muchos me lo cuentan por privado, hablan entre ellos, saben que esta cantidad de patologías y muertes no es normal. Es epidemiologicamente una evidencia irrefutable que la ola de muertes y las vacunas coinciden en el espacio y en el tiempo. Noventa por ciento en Reino Unido e Israel. Por eso ya no quieren hablar de Covid, por eso no quieren dar cifras, por eso crean cortinas de humo con Ucrania y problemas creados como el Sahara.

¿Cuantas repentinitis puede soportar alguien a su alrededor antes de ver la realidad de que los vacunados están muriendo y enfermando a cientos de miles en un goteo incesante que por desgracia seguirá durante años?

Es una verdad tan incomoda que pocos inoculados la quieren admitir, porque les deprime pensar que pueden ser los siguientes. Pero deberían ayudar a la disidencia a que esto no vuelva a pasar, mirar para otro lado no es la solución.

Deberían estar indignados porque les han engañado y puesto en riesgo sus vidas, pero en cambio están colaborando con los que les han envenenado. Su silencio es cómplice necesario para la siguiente que nos preparan. ¿Volverán a caer cuando nos hablen de mosquitos que transmiten otro virus?

Abrid los ojos por favor, despertad a lo que nos están haciendo ¿como no lo veis?

Un aullido

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