COLUMNA
Uruguay

Es el voto que el no inoculado pronuncia. Referéndum contra la LUC

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+MENTIRAS 3/3/2022

Un análisis desde el punto de vista de la resistencia a la Plandemia, lleva a concluir que anular el voto en el reférendum contra la LUC es lo más recomendable para dejar asentada nuestra protesta frente al sistema político - partidario que fue el brazo ejecutor de intereses foráneos, al costo de arriegar la Salud de todos los ciudadanos uruguayos.

Hace un año

A comienzos de marzo de 2021 yo estaba en Uruguay, y además de presenciar los comienzos de la campaña de vacunación contra Covid-19, que hubiese sido mejor nunca se realizara, también tomé contacto vivencial con la campaña de recolección de firmas para propiciar un referéndum contra la Ley de urgente consideración (LUC) aprobada por el gobierno nacional.

Un día en el cual había salido a hacer un mandado cercano, al retornar me encontré que mi madre tenía una visita. Era la vecina contigüa (de al lado), una señora mayor, militante de base frenteamplista, de esas que aún va al “Comité” del barrio en Malvin.

A la vecina la conozco desde hace unos cuantos años y salvando algunos rozamientos muy usuales en situaciones de vecindad, le tengo respeto y hasta simpatía. Me limité a escuchar la conversación sin intervenir mayormente.

El motivo de su presencia era solicitar la firma a mi madre, con 90 años recientemente cumplidos, para habilitar un referéndum contra la LUC que el gobierno presidido por Luis Lacalle Pou había aprobado en el Parlamento.

El hecho en si no me llamó mucho la atención, conociendo el palo de la Sra., pero lo que si me dejó atónito fue el argumento que estaba desarrollando; le explicaba a mi madre que en dicha ley había un artículo que permitiría que la gente se cambiara de empresa de telecomunicaciones y conservara su número de teléfono celular y eso era porque querían privatizar Antel.

Su prédica me resultó surrealista, pues yo mismo he utilizado ese mecanismo en Bélgica, manteniendo mi número al cambiar de proveedor de telecomunicaciones, porque esa posibilidad legal existe desde hace años. Es una norma que sin duda sirve a los usuarios, a la vez que impulsa cierta competencia entre empresas para prestar mejores servicios al menor costo para el que los contrata.

Además, para aumentar mi perplejidad, en el país belga análogamente a Uruguay, también hay una empresa pública, Belgacom, que creo es la operadora más grande de telecomunicaciones del país y goza de una buena salud empresarial.

Este episodio de la vida cotidiana uruguaya, me permitió comprender, junto a otras informaciones y análisis, que para los promotores del referéndum, no importaba demasiado la veracidad y calidad de sus argumentos. El objetivo era en ese momento “juntar las firmas” a como diera lugar porque eso era un modo de mantener ocupados y con el sentimiento de “hacer algo” a los militantes de la presunta oposición al gobierno.

Para mi quedó patente que cuando el momento histórico nos enfrentaba a una situación inédita de avance del totalitarismo con camuflaje sanitario, mediante una supuesta emergencia sanitaria por un supuesto virus SarsCov-2, que dió lugar a medidas liberticidas de creciente intensidad, los promotores del referéndum no hicieron ninguna crítica sustantiva ni oposición.

Por el contrario en los ámbitos institucionales de decisión donde poseían innegable peso, fueran políticos, gremiales o sociales, dirigieron sus energías en una dirección que se desviaba del problema principal. Se dedicaron a rascar donde no pica al decir del proverbio, mientras en realidad se encolumnaron junto al oficialismo para impulsar la implementación de la Plandemia. Solo realizando críticas al gobierno por ser demasiado “moderado” en cuanto a las medidas de control social implementadas.

Desglose de las opciones ante el referéndum del 27 de marzo próximo

En realidad lo que voy a hacer es un análisis más desde el punto de vista de la lógica y coherencia, que desde una perspectiva política partidaria, que por otra parte menos nos debe preocupar a nosotros los disidentes ahora.

Nuestra reivindicación de la soberanía corporal de cada uno y defensa de las libertades, nos ha conducido a rechazar y oponernos a las disposiciones sanitarias mayormente equivocadas y autoritarias, frente a la impuesta e impostada “pandemia” de Covid-19. Esto también es una actitud política, pero en un sentido de visión social general, que va más allá de las disputas electorales, a lo que se dedican en buena parte de su tiempo las organizaciones político-partidarias asentadas en la estructura estatal.

La primera disyuntiva que se nos plantea es si concurrimos a votar o no lo hacemos. No votar es una alternativa posible, que expresa un descreimiento en la utilidad de ese acto y puede ser también una manera de protestar.

Pero esta posibilidad, además de hacer al ciudadano pasible de una multa y algún otro inconveniente administrativo, tiene a mi modo de ver el inconveniente que el componente de “protesta” de esa conducta no sea visible con claridad. Ya que las deserciones conscientes y con sentido crítico al evento cívico quedarán englobadas dentro de las ausencias motivadas por mero desinterés, desinformación o imposibilidad de votar por diversas causas.

Entonces pienso que es mejor comparecer al acto de votación para marcar un mensaje de mayor claridad y contundencia. En este caso se nos presentan varias opciones:

– Votar por la papeleta del NO, que mantiene la vigencia de la LUC.
– Votar por la papeleta del SI, que anula la aprobación de la LUC.
– Votar en blanco, que a los efectos del cómputo es equivalente a votar por el No.
– Votar anulado, que solo incide en el número total de votos válidos, pero no inclina la balanza en un sentido u otro.

No desconozco que habrá algunos compañeros del movimiento disidente que estén dispuestos a votar por el SI, ni tampoco que alguno debe haber que decida poner la papeleta por el No en la urna.

Pero en una perspectiva de resistencia al totalitarismo, vehiculizado por la plandemia, las metas globalistas de la Agenda 2030 y el Nuevo Orden Mundial pretendido por las élites y el Foro Económico Mundial como cara más visible, debemos hilar muy fino y con un análisis certero ante cada decisión.

En la ocasión del referéndum planteado, mi análisis y razonamiento lógico me lleva a declarar que debemos rechazar votar tanto el NO, como el SI.

No al NO

Descarto el votar por el NO, porque no solo expresa una voluntad de mantener la Ley de urgente consideración, con todo su extenso articulado, sino que es un voto de apoyo a la gestión de la coalición multicolor.

Para mi, aunque personalmente pueda estar de acuerdo con algunas de las disposiciones de la ley (mencioné la portabilidad numérica, beneficiosa para los usuarios, también es destacable la derogación de la bancarización obligatoria que había introducido el astorismo y algunas otras) no es aceptable dar un aval a un gobierno que se plegó a las órdenes autoritarias del globalismo e implementó, aunque con algunos matices menos dañinos, las medidas plandémicas provenientes de la corrupta OMS y para peor, negoció, compró e inyectó, sustancias génicas experimentales.

El presidente firmó contratos secretos con multinacionales farmacéuticas, renunciando a ejercer la soberanía nacional elemental para proteger la Salud de la población, como lo es el análisis independiente por parte de organismos de contralor, de la calidad y composición de las sustancias inoculables foráneas, que fueron inyectadas a cientos de miles de uruguayos.

No al SI

Pero la papeleta del SI también debe ser rechazada y tal vez con mayor énfasis. Pues el efecto subjetivo es conceder un voto contra el gobierno, que sería capitalizado por una falsa oposición, si la miramos según las políticas plandémicas.

Sabemos con pruebas y fundamentos, que si el gobierno hubiese sido frenteamplista, como la mayoría de los pseudocientíficos, vari@s de ell@s con conflictos de interés, que asesoraron al gobierno, las medidas liberticidas, que cada vez se comprueba más que sirvieron poco y nada, hubieran sido peores. Como la varias veces demandada por el frente amplio, cuarentena generalizada (¿recuerdan la frase “hay que blindar abril”? que habría congelado casi todas las actividades sociales al comenzar el otoño de 2021)

Es decir que aunque haya artículos de la LUC que merecerían ser derogados, votar por el SI, desde el punto de vista de nuestra RESISTENCIA a la Plandemia, al Nuevo Orden Mundial y sus metas agendistas 2030, sería como pegarnos un tiro en el pie (o en otro sitio más arriba del cuerpo y aún más doloroso)

Estas consideraciones no significan que no comprenda algunas de las motivaciones que podrían llevar a compañeros a acompañar la papeleta rosada. Yo mismo desarrollé en una columna escrita para No+Mentiras el año pasado, mentando la posibilidad de voto castigo. Es un arma cívica y democrática a considerar en nuestro arsenal defensivo, pero que más bien se asemeja a una escopeta de un solo cartucho. Creo que hay que reservarlo para una mejor ocasión de herir al totalitarismo globalista expresado en la política local.

Ni blanco ni colorido: ¡ANULADO!

Creanme que le tengo cariño al voto en blanco, lo he utilizado y recomendado en algunas ocasiones históricas, tanto en elecciones nacionales como en alguna otra de la tradición institucional uruguaya.

Voté en blanco en las elecciones internas de los partidos políticos en el año 1982, aún bajo dictadura y con partidos y ciudadanos proscritos. También en la última elección de la Udelar en la cual participé previamente a mi emigración, para poner dos situaciones reales como ilustración.

Pero en el caso del referéndum contra la LUC, por la propia normativa de la Corte Electoral, los votos en blanco se sumarán a los del NO, que mantiene vigente la ley.

Ya sea con el atendible objetivo de querer mantener, aunque no fuera más que un solo artículo por considerarlo relevante o por pretender realizar una “advertencia” al gobierno, como acto cuantificable el efecto será el mismo: sostener la ley.

De lo más inconsistente que oí, fue el argumento de una conocida y polémica escritora uruguaya, alegando que votará en blanco en una señal de crítica o advertencia al gobierno, que ella acompañó en las urnas para elegir. Su llamada de atención se fundamenta en no estar cumpliendo con el rigor aspirado por ella, algunas líneas programáticas (de derecha) prometidas o tal vez también por hacer cosas no advertidas en la campaña pre-electoral.

Le recomiendo a la Sra. que si quiere mandarle un mensaje claro de disconformidad al gobierno, luego de haberlo acompañado en las elecciones nacionales, vote por el SI y no intente eufemismos argumentales y piruetas comportamentales, que ya está grande para eso.

Anular el voto es la posición más consistente con nuestra RESISTENCIA para la ocasión

Se puede anular el voto de diferentes maneras, por ejemplo mezclando listas por el SI y por el NO. Pero lo más interesante es que otra forma de anular el voto es escribiendo sobre las listas oficiales o en papeles introducidos en el sobre de votación con la misma finalidad anulatoria.

De acuerdo al desarrollo que he venido haciendo, concluyo que votar anulado es la mejor opción de protesta y visibilidad para los disidentes a las políticas plandémicas, que resistimos y lo seguiremos haciendo, a la ofensiva totalitaria y deshumanizadora del NOM, a través de sus ejecutores político-partidarios.

Cuando no hace muchos meses, se efectuaron las elecciones obligatorias de representantes sociales al Banco de Previsión Social (BPS), la iniciativa que espontáneamente circuló en las redes de la disidencia, de anulación del voto con “mensajes” contra las inoculaciones experimentales y la plandemia en general, tuvo una buena adhesión.

En esa ocasión, por las características menos espectaculares de esas votaciones, resultó más sencillo para los intereses sistémicos, la minimización y aún ocultamiento informativo del fenómeno anulatorio y los mensajes cuestionadores escritos.

Pero en este referéndum contra la LUC, que tal vez se defina por un márgen de votos no demasiado grande, la atención mediática, político-partidaria y de la ciudadanía va a estar muy focalizada en el escrutinio que comenzará la noche del domingo 27 de marzo.

Expresaremos entonces nuestro rechazo a todo el arco político-partidarios (integrantes de la coalición de gobierno y falsa oposición) que ha utilizado la juntada de firmas y campaña por el voto en el referendum para distraer a la ciudadanía del problema central desde hace dos años.

¡ A llenar las urnas de mensajes contra la Plandemia, el totalitarismo sanitario, las inoculaciones génicas experimentales y el globalismo transhumanista que subyace la Agenda 2030 !

2 comentarios en «Es el voto que el no inoculado pronuncia. Referéndum contra la LUC»

  1. En la mañana de hoy, sábado 5 de marzo, miré y escuché el programa de ayer de radio “La Kandela” de Tacuarembó, transmitido en vivo por internet, durante el cual entrevistaron al Dr. Gustavo Salle. En el transcurso de la misma se tocaron varios importantes temas, mostrando sagacidad de los periodistas y bien fundamentadas respuestas del entrevistado. En una parte preguntaron por su posición ante el próximo referéndum sobre la LUC. Yo la conocía desde antes y Salle ratificó y argumentó su voto en blanco. Los periodistas, que mostraron tener un buen conocimiento del tema, señalaron que también Mercedes Vigil (la escritora que yo menciono sin nombrarla en la Columna) milita por el voto en blanco, aunque con diferentes fundamentos.
    Es un hecho objetivo que el voto en blanco, se adiciona a los votos por el NO, dado que asi está estipulado en la reglamentación de la Corte Electoral, pero los votos anulados siguen, como en todas las elecciones, siendo votos no-válidos, por lo cual no cuentan para ninguna de las opciones. Ayer mismo verifiqué en el canal de Telegram de No+Mentiras, alguna participación, de alguien que luego se reveló como un “troll”, que afirmaba buscando tergiversar, que todos los votos que no fueran para el SI, eran votos por el NO (incluyendo blancos y anulados), lo cual es falso.
    Pero también debemos señalar que la interpretación que hizo el Dr. Salle sobre los votos anulados, no es correcta. Los votos anulados no son votos válidos y por lo tanto disminuyen el número de votos válidos, hasta ahí todos de acuerdo. Pero no influyen favoreciendo a ninguna de las dos opciones, puesto que si bien hacen descender el número de votos necesarios para ganar el referéndum, lo hacen de manera simétrica, tanto para el SI, como para el NO. O sea que es una falacia pretender que favorecen al SI, dado que si se necesitan menos votos para imponerse, el 50% + 1 mínimo necesario es el mismo para el SI que para el NO.
    Yo no desconozco, incluso vi por ahí en redes sociales, un instructivo de campaña de partidarios del SI, que entre sus puntos recomendaba que si no se podía “conquistar” un voto al Si, trataran de buscar la anulación. Pero además de importarme muy poco lo que Valenti y su comando de campaña hagan, esto tiene una lógica simple. No es porque el voto anulado favorezca al SI, es para “evitar daños” mayores, ya que el voto en blanco, sí que favorece al NO. Asi que a seguir el debate, pero siempre procurando partir de hechos y lecturas correctas de los elementos objetivables, como lo es la incidencia verdadera de cada tipo de voto en el resultado final.

  2. A gran escala, la guerra por Ucrania; a escala local, el plebiscito. Todas maniobras dispersivas de la atención.
    Me pregunta un amigo desde USA qué pienso sobre la guerra. Le contesto con otra pregunta. ¿Qué piensas tú de esto: «Hoy, 1 de marzo, y mientras tienen distraída a la población mundial con la guerra, se firmará en Suiza la delegación de poderes constitucionales de más de 190 países a favor de la OMS, al firmar el TRATADO INTERNACIONAL SOBRE PANDEMIAS LOS PAISES ACEPTAN RENUNCIAR A PARTE DE SU SOBERANIA , LA CUAL RECAE EN LA O.M.S Y LA O.N.U. Salinas representando a Uruguay»?
    Gracias por las consideraciones acerca del valor del tipo de voto!!!!

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