COLUMNA
Bélgica

Plandemia y Guerra

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+MENTIRAS 25/2/2022

Varios componentes de la disidencia a la Plandemia, veníamos fundamentando y analizando a esta, como una guerra desatada por las élites contra los pueblos del mundo. Pero al no ser una guerra con bombas y metralla, los poderosos instrumentos de ingeniería social desplegados, evitaban que las masas de gente la percibieran como tal, aunque también había cantidades de muertos y heridos. Pero hace dos días, una guerra convencional ha golpeado el continente europeo e involucra directamente a Rusia, un enorme país, con un ejército dotado de los armamentos más evolucionados, incluyendo las capacidades nucleares más sofisticadas de la tecnología bélica. Aunque en la superficie ambas guerras no parecen vinculadas, apenas profundizamos un poco, vemos emerger conexiones que nos permitirán comprender mejor una realidad compleja y de veloz desarrollo, para mejor fundamentar una actitud y disposición anímica a la resistencia al totalitarismo y a la defensa de la vida.

Solo hace dos semanas atrás…

Hace dos semanas, también un jueves a esta hora que comienzo a escribir, estaba atravesando el océano Atlántico, en un avión rumbo a Madrid, como escala a Bélgica.

En el trayecto rememoré gratos momentos vividos en Uruguay, algunos de los cuales intenté reflejar en mi columna anterior. Aunque desde hace 2 años la Plandemia nos ha colocado en una situación de violencia latente, que se hace manifiesta en numerosos ocasiones, en mi estadía uruguaya podría afirmar que hubo un predominio del amor y paz (tal vez no tanto como hubiera ambicionado), pero sí suficiente para mantener a raya al odio y la guerra en sus manifestaciones cotidianas de baja intensidad.

Esta introducción no es solo un artificio de estilo, sino que sirve para contrastar las sensaciones de este jueves 24 de febrero 2022, cuando el continente europeo amaneció con una situación de guerra abierta entre Rusia y Ucrania.

Si bien no es al lado de mi casa, puesto que la distancia entre Bruselas y Kiev, para tomar como referencia ciudades capitales, es de 2071 kilometros, puedo sentir una proximidad al teatro de operaciones, ya que la región envuelta en hostilidades bélicas está en el mismo continente que yo habito y no hay un océano que nos separe de los misiles, obuses, tanques y aviones de combate.

Al ver que varios canales de Telegram, a través de los cuales recibo e intercambio información sobre la actualidad mundial plandémica, comenzaban a incluir también algún artículo y noticias sobre esta guerra, recordé mis análisis prospectivos de fin del año pasado.

Política

En el último programa en vivo por internet de No+Mentiras de 2021, estuvimos junto a Eloísa, Flavia Pérez, Gianii Prego y Fernando Vega con Mauricio “Mauri” Gónzales como invitado, en una productiva y amena charla, hablando tanto del año que culminaba, como del porvenir.

Por cierto que un tema central fue la disidencia uruguaya y las acciones de resistencia desarrolladas durante el año y perspectivas para el 2022, en el cual ya estamos inmersos.

En los apuntes que preparé, tenía varios puntos a desarrollar, aunque como es lógico en un diálogo fermental con mis interlocutores, solo pude decir una parte.

Entre los temas que no tuve tiempo para plantear ahí, estaba una prospectiva sobre cómo podría evolucionar la Plandemia en el futuro próximo. Había considerado varias hipótesis, una de ellas era su desmontaje y finalización “políticos”, acelerada por la caída de algún gobierno de los más afines al totalitarismo plandémico. Si el país en el que eso sucediera fuera bastante grande, eso generaría una onda expansiva que cuestionaría aún más las normas y prácticas autoritarias y liberticidas utilizadas, que llegaría a producir incluso el cese de la demencia vacunatoria experimental, en su carácter masivo y compulsivo.

Cuando pensaba en “caída” no presuponía una vía única; tanto podía ser por una derrota electoral (por ejm. en Francia hay elecciones presidenciales en abril próximo) como por una renuncia gubernamental por pérdida de sustentos políticos internos y/o presión social expresada por movilizaciones masivas de ciudadanos. Como ilustración de esa hipótesis, estamos viendo ahora lo que sucede en Canadá, con el gobierno de Trudeau. La movilización ciudadana, por su amplitud, masividad y persistencia, ha hecho que el gobierno recurra a la represión con violencia física y extremismo legalista, que ya lo ha hecho perder muchos apoyos políticos y comenzar a poner marcha atrás.

Guerra

Mi otra hipótesis principal era que se desencadenara una guerra que hiciera estremecer y moverse los ejes por los cuales iba avanzando impiadosamente la Plandemia. La lógica de los hechos generada por el conflicto bélico podría llevar a la finalización, más o menos abrupta de la estrategia totalitarista sanitaria, por su inviabilidad en esas nuevas coordenadas.

En ese momento se vislumbraban dos posibles escenarios:

China contra Taiwán

Cumpliendo el objetivo nunca renunciado del gran país de Confucio, de “recuperar” su provincia rebelde, la isla taiwanesa, que nunca reconocieron como un país independiente.

Países del océano Pacífico, como Japón y Australia podrían verse involucrados por su proximidad geográfica. Además de la reciente conformación de una alianza militar entre los australianos, Reino Unido y USA (AUKUS) como para echar más leña al fuego.

Rusia versus Ucrania

En la medida que la parte rusa estaba reclamando desde hace tiempo a los países de la alianza militar Otan y la propia Ucrania, garantías de no expansión hacia la frontera de Rusia, sin obtener respuesta favorable. Aunque en ese momento parecía que la diplomacia aún tenía un margen considerable antes que hablaran las armas, ya había tensiones militares de larga data en la zona de Donbass ucraniana y las fronteras con el gigantesco país eslavo.

La realidad al día de hoy, nos muestra que el jueves, temprano en la madrugada, Rusia comenzó una “operación militar especial” después del pedido de ayuda de las recién reconocidas independientes repúblicas de Donetsk y Lugansk, por el presidente ruso Valdimir Putin. Según expresó el mandatario ruso, los objetivos de la campaña militar son “desmilitarizar y desnazificar” Ucrania y evitar un genocidio contra ciudadanos ucranianos, en buena parte de linaje y tradición rusa, en la región del Donbass. Ya hace 8 años, luego de la revolución de color apoyada por la Unión Europea y EE.UU, que parte de esa región geográfica se autoproclamó independiente de Ucrania y recibía apoyo y asistencia humanitaria de Rusia.

Evitaré entrar ahora en cuestiones polémicas, como si esta guerra podría estar en los planes globalistas para continuar imponiendo el Nuevo Orden Mundial y sus agendas de desnaturalización humana. No creo que sea así.

Pero si quisiera puntualizar unas pocas ideas como para ir posteriormente, con el desarrollo de la confrontación en el plano militar y sus derivaciones económicas, política, diplomáticas y sociales en general, haciendo un seguimiento y profundizando el análisis.

1) La “Pandemia” de Covid-19 fue considerada desde el comienzo como una guerra biológica por las principales potencias militares del mundo

La gran mayoría del pensamiento disidente ha visto la Plandemia dentro de los planes globalistas para imponer un NOM, junto a sus ambiciones transhumanistas y objetivos de despoblación mundial y control totalitario de toda la vida social, grupal e individual de los ciudadanos.

Todos los países más poderosos e importantes desde los puntos de vista financieros, industrial y militar, implementaron medidas sociales de control sanitario y comenzaron raudamente una carrera por la producción de “vacunas” contra el denominado nuevo coronavirus SarsCov-2. De ahí se interpretó una complicidad tácita entre los mismos, para llevar adelante la agenda globalista de las élites, encarnadas por el Foro Económico Mundial, con su presidente Klaus Schwab como mascarón de proa y otros conocidos y detestados personajes globales, como George Soros o Bill Gates.

Pero lo que sucedió simultáneamente, fue que los estados mayores militares de los grandes países soberanos, sabían desde antes del comienzo oficial de la “Pandemia de Covid-19” decretada por la OMS, que había que considerar la situación con los criterios de una “guerra biológica”. Algunos por estar comprometidos en sus orígenes (casos de EE.UU y Reino Unido y en cierta medida China) otros por informaciones de Inteligencia y contrainteligencia recabadas.

Por lo tanto era prioritaria la fabricación en un breve lapso, de antídotos a las armas biológicas nuevas. De ahí viene una de las principales motivaciones de la carrera por la fabricación de “vacunas” (antídotos ante las bioarmas).

Es significativa en este punto, la participación de un pequeño país como Cuba en esa carrera, pues el país caribeño está lejísimo de ser una gran potencia a la escala de EE.UU, China o Rusia, ni siquiera tiene un potencial económico-financiero e industrial cercano a países como Reino Unido, Alemania o Francia. Pero lo que sí tienen los cubanos, es una larga historia de 60 años de resistir el acecho en todos los terrenos, de un país poderoso y agresivo. También cuentan en su haber con un fuerte sentimiento de soberanía nacional, cultivado y fortalecido en estas largas décadas y recursos técnicos-científicos en biociencias también desarrollados con un sentido estratégico.

No es muy difícil de entender que una nación soberana y con las posibilidades tecnológicas, haya tomado el camino de proteger a sus ciudadanos y autoprotegerse como nación, de inoculaciones experimentales con posibles “armas biológicas”, producidas en países potencial o abiertamente hostiles. Investigando, desarrollando y produciendo sus propios antídotos para un escenario de guerra biológica, Cuba realiza objetivos estrátegicos de defensa nacional.

Reconocer esto no significa apoyar al régimen cubano, ni mostrar complacencia ante la ideología vacunatoria, sino exponer razonamientos básicos, como ser que al menos fabricando sus propias inoculaciones experimentales pueden saber cuales son y controlar las sustancias administradas a los cubanos.

2) En todas las guerras la primera víctima es la verdad

En todas las guerras de la historia, la propaganda ha jugado un rol importante y los medios masivos de comunicación, han ido creciendo vertiginosamente en su incidencia, en la medida que los desarrollos tecnoĺógicos les han conferido nuevos y eficaces instrumentos de penetración psico-social.

Es muy conocido el aforismos que afirma que ”en todas las guerras la primera víctima es la verdad”, asumiendo que cuando las reglas de la convivencia pacífica se rompen, la mentira y deformación premeditada de la realidad no solo que ganan otro estatus, sino que son consideradas como parte del armamento utilizado en la confrontación bélica.

En este punto hay una evidente conexión con la Plandemia, pues desde hace 2 largos años, todos los ciudadanos estamos sometidos a un encarnizamiento criminal contra la verdad. En particular quienes pretendemos investigar, debatir y buscar profundizar consecuencias del riesgoso experimentalismo biomédico a nivel masivo y resistimos la imposición de medidas liberticidas en el plano social, estamos altamente sensibilizados ante las mentiras sistemáticas desde instancias de poder para ocultar y distorsionar la verdad.

Es decir que desde el punto de vista guerrerista de asesinar a la verdad sin piedad, para conseguir objetivos político-militares, ya lo vienen haciendo y en reiteración real desde hace 2 años, tanto los gobiernos , como la mayoría de los actores políticos y periodistas de los medios masivos de comunicación más grandes y poderosos, sobre todo las más fanáticos y serviles a las medidas liberticidas plandémicas.

O sea que dicho metafóricamente, y en este caso específico aplicado a los países europeos y miembros de la OTAN, están con las manos manchadas de sangre por haber violentado rutinaria y cinicamente la verdad científica e incluso la lógica y la racionalidad. Ni los gobiernos ni los medios de comunicación masiva que son culpables de esos abusos, cuentan con la menor autoridad moral ni credibilidad para cuestionar los argumentos y fundamentos de verdad que son esgrimidos por Rusia para desarrollar su operación militar.

3) ¡Olvídense del Covid-19, de los cientos de millones de inoculados (solo en Europa) y de los millones de dañados y muertos causados por los efectos adversos de las inoculaciones experimentales, que viene el Oso Ruso!

Nadie podrá negar, aunque no le guste y tenga rechazo ideológico o de cualquier índole hacia Vladimir Putin (extensivo a la cúpula político-militar del Kremlin), su gran profesionalidad, formación e inteligencia. Pero no se puede afirmar algo parecido de la gran mayoría de los políticos y gobiernos europeos occidentales o estadounidense actuales.

Por lo tanto, las acciones que Rusia realiza, tanto en el terreno estratégico y táctico militar sobre el terreno, como en los planos políticos, diploḿáticos, económicos, etc. están pensados en el marco de consideraciones estratégicas seguramente muy maduradas. Estrategias que también pueden involucrar a otras potencias globales del mundo multipolar post-imperio americano (estadounidense) que se está gestando.

Mientras que en el denominado Mundo occidental la última gran estrategia pretendidamente a escala mundial, desplegada con una enorme cantidad de recursos de toda índole, ha sido la Plandemia…

Es decir, un macabro proyecto de reducción poblacional, ejecutado de tal manera para ser un genocidio silencioso, con la sistemática negación y ocultamiento por todos los medios, del terrible costo en vidas y salud de la aventura pseudocientífica y de lavado masivo de cerebros.

¿Si la última y aún operante genial estrategia occidental, ha sido desatar una guerra bioĺogica contra sus propias poblaciones y un macroproyecto de falsa curación con sustancias génicas experimentales y altamente peligrosas para la salud, a quienes podrán asustar ahora los respondables de estos crímenes, con el miedo a una invasión rusa?

Miedo, asco y repudio causan los gobiernos de Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Italia, Austria por nombrar algunos de los más conspicuos, que atacan violentamente a sus ciudadanos que pacíficamente se resisten a medidas abusivas y contrarias a los derechos más elementales.

Tampoco la mayoría de los ciudadanos castigados socialmente y enfermos por los efectos adversos de las falsas “vacunas”, van a prestar mayor atención ni se van a escandalizar histéricamente cuando dentro de no muchos meses, China recupere a sangre y fuego Taiwan y ponga a prueba la dudosa combatividad de la alianza militar del pacífico recientemente formada…

Continuará…

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