COLUMNA
Uruguay

Balance de viaje y conclusiones: la lucha continúa en este 2022, el camino es largo pero hay compañeras y compañeros para ir hasta el final.

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología.
NO+MENTIRAS 21/2/2022

Retomando sus Columnas, el autor que reside habitualmente en Bélgica, realiza evocaciones y reflexiones sobre su reciente viaja a Uruguay, donde realizó actividades de la disidencia y de vinculación y camaradería con múltiples integrantes de la resistencia uruguaya.

Estuve por allá, junto a personas valiosas, humanamente hermosas y muy vitales.

Viajé y estuve en Uruguay durante la segunda quincena de enero, hasta el 10 de febrero pasado.

Para mi fue una estadía diferente, no tanto por la Plandemia, pues ya había visitado el país entre febrero y marzo de 2021 (cuando comenzó la infausta “campaña de vacunación” criolla contra Covid-19), sino porque pude establecer un anhelado contacto físico in situ con la disidencia uruguaya. Este movimiento ciudadano de resistencia al autoritarismo sanitario y otros proyectos de sometimiento, ha sido la buena noticia en Uruguay y todo el mundo, en el contexto de las calamidades plandémicas.

Porque si bien es cierto que en la actualidad, las comunicaciones y tecnologías de la virtualidad ofrecen posibilidades de relacionamiento e interacción notables, y no imaginables hace algunas décadas, nada puede suplantar totalmente la presencia corporal y material en los vínculos humanos y las acciones sociales colectivas.

Las tres semanas y pico que permanecí pasaron rápido y como siempre que viajo a mi país, me parecieron cortas. Sobre todo porque en las relaciones humanas hay que respetar los ritmos ajenos y sincronizar los tiempos compartidos y las urgencias del visitante, que pretende hacer muchas cosas en poco tiempo, con las temporalidades de quienes desarrollan sus labores y vida cotidiana en sus ámbitos habituales y no es una tarea sencilla, ni con resultados garantizados a priori.

Pero este aprendizaje ya lo tengo bastante adelantado de otros múltiples viajes anteriores y he logrado, con mayor o menor suceso, atenuar o acompasar mis expectativas a las circunstancias de la realidad. Como esto último en su mayor parte no depende de mi, siempre hay factores de azar o causalidades inesperadas y no previsibles, aunque también soy consciente de una moderada pero cierta capacidad para incidir, propiciar y construir, aunque más no fuera, algunos retazos importantes, de los acontecimientos vivenciados.

En este sentido debo estar satisfecho y agradecer mucho a las amigas y amigos “nuevos”, que con diferentes y distintos grados de conocimiento virtual previo en los meses anteriores, compartimos momentos y eventos en mis días en territorio uruguayo.

Ciertamente también también tuve gratos momentos familiares y con vínculos de amistad de larga data, aunque no necesariamente compartiéramos nuestra posición y actividades frente a la situación sin precedentes, motivada por la gubernamentalmente declarada “emergencia sanitaria por Covid-19”.

Pero no puedo menos que dar el destaque que merece, al hecho que TODOS los nuevos vínculos humanos que antes mencioné, son parte del movimiento social, que durante estos dos largos últimos años se ha opuesto con dignidad, ímpetu, sacrificio y una buena dosis de heroísmo cotidiano y de bajo perfil, a los perversos e inhumanos planes elitistas, cuya cara más grotesca, aunque no la única, está siendo la Plandemia.

Es un gran patrimonio social que todos esos seres humanos ejemplares nunca hayan renunciado a la solidaridad y leal camaradería, que generan afectos y modos de actuar que promueven y favorecen la Salud y hacen gratos y memorables los encuentros.

Tal vez en un aspecto la relativa cortedad de la estadía me favoreció, y fue que no tuve tiempo de encontrarme, cruzarme ni tener contactos directos con personas, también de la disidencia y que sin dudas las hay, con las cuales podría tener mayores discrepancias o menos “química” relacional.

Con aquellos con quienes tuve la suerte de compartir momentos más prolongados de estar juntos, puedo dar testimonio que en todas sus diferentes características, cualidades y singularidades, son gente excelente que transmiten energía y vitalidad a su entorno.

¿Fin de año tardío?

En lo que respecta a movilizaciones y activismo, el fin de semana del 29 y 30 de enero, fue el más intenso para mi. Ese sábado se realizó un nuevo Rally por la Libertad en el cual participé, desde la concentración en la Plaza Gomensoro de Pocitos hasta el acto y oratoria en la zona de Kibon, caminando en la marcha por la Rambla de Montevideo entre estos dos puntos.

Esta manifestación montevideana estuvo una semana desfasada del Rally Mundial, que fue el 22 de enero y las causas fueron varias. Una de ellas muy característica uruguaya, pues el mes de enero es de tradición vacacional veraniega. Son muchos los que aprovechan para salir unos días o semanas del entorno urbano de ciudad grande, por lo cual hacer la actividad cercana al fin de mes acrecentaba la posibilidad de participación de retornados de sus vacaciones.

Pero también y de esto me fui enterando por conversaciones personales y redes sociales, esta vez la tarea de coordinación organizativa presentó algunos conflictos y no todas las fuerzas disidentes pusieron el mismo entusiasmo y trabajo para esta marcha.

Desde mi perspectiva subjetiva, “hambriento” como estaba de juntarme con militantes de la causa y caminar unos cientos de metros juntos, cuestionando y protestando contra la Plandemia y sus modalidades de agresiones y violencia simbólica ante el relacionamiento social saludable, no podía aceptar o avalar reticencias o dudas de tal o cual persona u organización.

Para mi, asi fueramos 50 los que estuviéramos, ya hubiese considerado logrado el objetivo, porque como he escrito en otra columna en No+Mentiras, a propósito del anterior Rally que convergió al Molino de Rafo en Malvin, estas movidas no solo deben ser evaluadas por la cantidad de participantes. Los registros numéricos (cuantitativos) son importantes para ver la mayor o menor masividad de la convocatoria, pero también y de manera igual o mayor de relevancia, deben valorarse las cualidades y calidades que se ponen en juego en estos procesos grupales (aspectos cualitativos).

Yo también tuve que librar una pequeña “batalla” psico-física para asistir, puesto que desde el jueves a medianoche y viernes previos, no estaba en condiciones biológicas de concurrir. Pero una conjunción de recursos constituídos en estos tiempos previos (nuevos conocimentos aprendidos, saberes compartidos entre compañeros y energías sanadoras propias y colectivas) me permitió estar al pie del cañón en el momento debido y en el lugar convenido.

Allí confirmé que estaba acertado en lo que había pensado; la actividad fue muy satisfactoria y en varios sentidos. Los cientos de ciudadanos que nos autoconvocamos, no seríamos tantos como en los mojones más altos de la convocatoria y participación de 2021, pero percibí y sentí una corriente de combatividad y ganas de estar ahí, que me atrevo a decir estaba presente en el 99% de los que estuvimos.

La caminata por la Rambla un sábado de tarde de un agradable día veraniego, nos otorgó una visibilidad para miles de personas, ya fueran transeúntes o gente disfrutando de la proximidad de la playa, como vecinos de los edificios circunvalantes o automovilistas que pasaron a lo largo del trayecto.

Además en esta clase de eventos, se dan fluidamente ocasiones de afianzar y de iniciar contactos y relaciones humanas entre compañeros de la disidencia, lo cual también lo verifiqué y practiqué con disfrute.

Subtitulé “fin de año tardío” a esta parte de lo escrito, porque me pareció que esta marcha y acto fueron como el cierre de un proceso movilizador que se desarrolló durante casi todo el año 2021.

Como dijo una querida compañera, esta marcha tuvo la característica, y yo le agrego el gran mérito, de hacerse sin los referentes más mediáticos, presentes en los primeros planos. Lo cual a mi modo de ver es un promisorio logro, puesto que creo que los que estuvieron como figuras de alta visibilidad el año pasado han sufrido un inevitable desgaste. Reconociendo los innegables aportes que han hecho, cada cual con sus características, también se han cometido errores tácticos de diferentes magnitudes, que debería llevar a varios compañeros a repensar sus lugares y protagonismos en un marco estratégico que necesita ser profundizado y elaborado en conjunto.

Por supuesto que estas consideraciones que estoy exponiendo pueden ser polemizadas y discutidas, pero no me parece saludable quedar solo en una descripción complaciente e indulgente, dando lugar a falsas ilusiones que está “todo bien” en la disidencia y vamos a vencer repitiendo indefinidamente lo mismo que hicimos en 2021.

Aunque en una cosa discrepo con la compañera que cité dos párrafos antes, en esta manifestación por la Libertad de fin de enero, también estuvieron presentes activistas, mujeres y hombres, de la primera hora, fogueados en mil batallas y que no rehuyen a asumir responsabilidades cuando las circunstancias lo requieren, para contribuir al mantenimiento de la “llama” de la libertad por la cual combatimos.

Ellas y ellos también son referentes y de los imprescindibles para dar ejemplo, ya que también es probable que entre los militantes menos conocidos que se sintieron convocados, a esta y otras actividades de manifestación multitudinaria, se estén gestando nuevos liderazgos, que serán muy necesarios en próximos desafios, porque no podemos ser tan inocentes para pensar que esto va a terminarse de un día para el otro y vamos a volver a una normalidad pretérita.

Domingo de feria de Tristán Narvaja y reparto de volantes

El día siguiente del Rally por la Libertad fuí a la feria de Tristán Narvaja, tanto para cultivar una tradición y hábito personal, como para sumarme a una tarea de divulgación y propaganda de nuestras luchas antiplandémicas junto a otros compañeros. En esta situación particular, nada menos que expresar mediante la repartición de un volante muy bien elaborado, nuestra frontal oposición a las inoculaciones en niños de 5 a 11 años.

Si fuera a desarrollar por escrito todos los avatares y recuerdos de esa jornada matinal, necesitaría dedicarle por lo menos, toda otra columna entera. Pero en este caso hay materiales audiovisuales públicos, que se generaron tanto allí mismo, como en días posteriores inmediatos. Así que me remitiré a estos:

* Un video que filmó en vivo el compañero Pablo Rottas, en el transcurso de una situación con la policía en la cabecera de la feria, de 18 de julio y Tristán Narvaja, el cual se viralizó ese mismo día y el lunes, por lo explícito de los hechos conflictivos pero que afortunadamente no condujeron a mayores problemas.
(ver enlace al video en Facebook wach al final de la columna)

** Un programa emitido por Nueva Normalidad el martes 1ero de febrero, en el cual participé como invitado de Mauricio (Mauri) González, en el espacio quincenal adjudicado a “No + Mentiras” en su sección “Movimientos”. Habitualmente el columnista es nuestro principal portavoz, Fernando Vega, pero en la emisión referida, al estar yo presente en Montevideo y habiendo participado de las dos actividades de resistencia más notorias de ese fin de semana, tomé la posta, ya que tenía bastante para decir.
Entrevista en Nueva Normalidad

Tanto hubo para charlar sobre lo del fin de semana, que pese a haber convenido con el conductor Mauri, hablar algo sobre la situación europea dada mi residencia habitual en Bélgica, finalmente creo que ni nombramos a Europa en esta ocasión

Libertad, igualdad y fraternidad, presentes en un encuentro de camaradería sin par

Aunque la tríada de conceptos y valores de la revolución francesa y la modernidad democrática se vean corroídos y jaqueados en todo el mundo, nuestra lucha en contra del totalitarismo implícito y fundante de la Plandemia y otros planes adyacentes, es una reivindicación de la libertad a través los acontecimientos que producimos.

Esa Libertad tan preciada desde los orígenes étnicos e históricos de la nacionalidad oriental (uruguaya) y expresada claramente en una bandera portada en batallas para la conformación de nuestro país e idiosincrasia del presente.

La igualdad y la fraternidad, valores que podrían orientar un relacionamiento humano civilizado, pleno y satisfactorio para todos los ciudadanos, parecen ser piezas de museo en las sociedades actuales.

Tanto si se describen y autodefinen como capitalistas o como socialistas (al estilo chino, cubano o venezolano) las desigualdades socio-económicas y otras no menos significativas, proliferan y se agudizan. Mientras el todos contra todos de la fomentada competencia en detrimento de la cooperación, potencian más el fratricidio que la fraternidad.

Al ser parte de un movimiento, local y mundial, de resistencia (que deberá ser también de propuestas) ante el totalitarismo de intención genocida que subyace la ideología que rige la Plandemia, imprescindiblemente nos vamos transformando en un sentido humanitario, quienes hemos comprometido vidas y actos a esta causa.

Frente a los experimentos genéticos y la buscada transhumanización mutante de la especie homo sapiens, por parte de las élites violentas, eugenistas y deshumanizadas, estamos e iremos construyendo nuestra potencia de resistencia en la reafirmación de las mejores cualidades humanas.

Aún sin darnos cuenta muchas veces, estamos marchando en un sentido de crecimiento y desarrollo intensivo de nuestra humanidad en todos los campos, incluyendo dimensiones metafísicas, espirituales o como quiera denominarse a dominios no materialistas de lo real.

Algo así como estar “alimentándonos” todos los días con una pastilla roja invisible e intangible. Aunque la taza de cerámica que me obsequió “Pastillas para despertar” es bien material y ahora la conservo, aunque también la uso, junto a otros objetos de alto valor simbólico, como otra taza, que hace algunos años adquirí en la misma feria de Tristán Narvaja, con el escudo del cuadro de mis amores desde la adolescencia.

No se si decir que viví una camaradería inédita o reviví afectos sólo equiparables a unos pocos y elegidos momentos históricos. Sea como fuere, constituyeron experiencias singularmente vitales y lindas, que miradas en perspectiva, dejaron fuera de juego expectativas más racionalizadas pero dentro de una realidad convencional y más opaca, que lo que realmente y afortunadamente sucedió.

Una compañera, que apenas tuve el gusto de conocer la jornada anterior, escribió un comentario en una red social sobre la reunión de camaradería que hicimos el último sábado de mi reciente estadía uruguaya, en Atlántida, Canelones (en el amigable hábitat de “Candela” para más referencias).

El mejor anfitrión y la mejor compañía de gente despierta, estudiosa e interesante que pocas veces viví… un placer esta hermosa reunión de inteligencia verdadera, tanto neuronal como emocional.

Ojalá algún día no muy lejano, pueda yo volver a ser ese anfitrión y estos encuentros de personas mágicas (por lo sorprendentes y excepcionales) sean tan frecuentes que nos parezcan lo más normal del mundo.

2 comentarios en «Balance de viaje y conclusiones: la lucha continúa en este 2022, el camino es largo pero hay compañeras y compañeros para ir hasta el final.»

  1. Muy bueno tu comentario Rosina, pero ya que hiciste este aporte por escrito, voy a agregar que vos también estuviste presente en el asado (y todo lo demás) al cual hago referencia. Además pese a tu modestia, también fuiste co-anfitriona del encuentro. Brindemos por los próximos, con más amigos y amigas de la causa !

  2. «LO MÁS VALIOSO que tiene un país son sus HABITANTES».-
    ¡Excelente visión de quien ha tenido que aprender a VER nuestro país desde «el extranjero»! Creo que sea ésta una de las experiencias más significativas que se pueda tener, puesto que uno tanto «da por sentado» lo que tiene frente a los ojos cotidianamente, que termina no viendo realmente. Lo digo con conocimiento de esta realidad pues yo misma estuve viviendo 20 años fuera del país.
    Durante décadas (o quizás desde su nacimiento como país independiente) vivimos mirando «hacia afuera», hacia Europa, EEUU, etc. Ello nos inducía a ser una «torre observatorio» del mundo, siempre con esa sensación de estar «en las orillas» o «al costado y expectantes» de lo que sucedía en el hemisferio norte.
    Pues bien, ahora vemos que nadie ha quedado ajeno a este plan global, todos somos sus víctimas, y muchos son su LABORATORIO. Nosotros somos un laboratorio de «ingeniería social» ideal por el tamaño territorial y poblacional – y además lo hemos sido justamente desde nuestra fundación como NEO COLONIA británica.
    Ahora otra visión, que había sido relegada, reclama su trascendencia: «Lo más valioso que tiene un país son SUS HABITANTES». Dentro de un pequeño país con bajísima densidad de población, un pequeño pero significativo número de personas es lo suficientemente valiente como para mirar cara a cara la VERDAD DESNUDA de lo que está sucediendo: está en nuestras manos otra vez CONSTRUIR HISTORIA.
    Si alguna vez supimos del pánico existencial, de no saber por qué y para qué estábamos aquí en el mundo, pero también en nuestro pequeño país lleno de contradicciones y paradojas («Fulano está preso en Libertad», «En Semana Santa nos vamos a Punta del Diablo», arroyos secos, ríos que son arroyos…), hoy podemos afirmar que el SENTIDO es tanto personal como UNIVERSAL (en el sentido de los «imperativos categóricos de Kant): lo que luchemos aquí VALE para lo que puede llegar a dar el ser humano como especie. Cada uno de nosotros que busca en la mirada de un PRÓJIMO -no un «semejante»- esa comprensión de lo que estamos viendo y viviendo, es SIGNIFICATIVO. No importa el número: sí la CALIDAD.

    Una Oriental, como en el himno.-

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