COLUMNA
Uruguay

TRASTORNOS PSIQUIATRICOS como efectos adversos de las inoculaciones contra Covid-19

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+MENTIRAS 4/12/2021

Los trastornos psiquiátricos como posibles efectos adversos de las inoculaciones experimentales contra Covid-19 se cuentan por decenas de miles. Dentro de la amplia gama de efectos secundarios y la poca disposición a difundirlos e investigarlos, esta categoría no había recibido la mayor atención, aunque en los últimos tiempos van apareciendo estudios y trabajos científicos que los abordan. (Ilustración: pinturas de Francis Bacon)

Desde hace ya varias semanas vengo encontrando y leyendo distintos trabajos científicos internacionales, que dan cuenta de casos de personas inoculadas experimentalmente contra Covid-19 que presentan a posteriori variados trastornos afectivos y comportamentales.

Aunque la categoría para registrar problemas de orden psiquiátrico y psicológico, como posibles efectos adversos de medicamentos, existen en los sistemas más desarrollados de farmacovigilancia, como Eudravigilance europeo o VAERS de las EE.UU, en los primeros meses de “vacunaciones” otros fenómenos impactantantes ocuparon casi toda la atención.

Ahora, cuando ya nos acercamos al año del comienzo de la primera campaña de inoculaciones experimentales masivas contra Covid-19, efectuado en el Reino Unido (UK) en diciembre de 2020, se van acumulando miles de registros formales de casos sospechados.

También las observaciones en situaciones de la vida social, ya que a diferencia de muchos daños fisiológicos, internos al organismo, los desórdenes y malestares mentales siempre tienen correlatos conductuales que se manifiestan en la vida cotidiana y relaciones interpersonales.

Tuiteros y posteadores de Facebk.

Es natural mi interés por el tema del título de esta columna, dada mi formación profesional en Psicología y mi antigüo desempeño académico en áreas de la Psicología Social y Comunitaria. Sin embargo la motivación para escribir este texto surgió de dos eventos muy específicos, ocurridos en el territorio virtual de las redes sociales, el cual ha cobrado tanta notoriedad e incidencia en la realidad de nuestro acontecer contemporáneo.

Antes de referir los puntos concretos, he de declarar que no tengo elementos de juicio clínicos, ni suficientes informaciones para opinar sobre a las personas que produjeron los hechos comunicativos que citaré. Por lo no deben considerarse mis apuntes en una relación lineal con los autores. Delimitaré claramente mis comentarios a ciertos actos comunicacionales: un posteo en Facebook y un tuit en Twitter.

Del primero tomé conocimiento mediante comunicación de una amiga, militante de la izquierda de toda la vida, alarmada por la opinión de un declarado frentista, bastante activo en esa red social. Aunque no parece ser un dirigente importante en la estructura de la coalición, no deja de ser propagandista de un pensamiento supuestamente progresista.
«Post Facebook»

Comprendí y sentí empatía hacia los sentimientos de enojo y desilusión de mi amiga no-vacunada, aunque me parapeté en una actitud de distanciamiento crítico, desde donde traté de abordar la cuestión con otro ángulo de mirada.

¿Qué sabemos del ser humano real que emitió ese mensaje? Yo prácticamente nada, salvo una pasada afiliación partidaria de su apellido paterno. Lo que sí es fácilmente deducible por su explícita postura ideológica, es que el referido Sr. ha recibido las primeras dos dosis de inoculaciones génicas experimentales. También es probable que haya sido inyectado con una 3ra dosis de “refuerzo”, con “vacuna” contra Covid-19 con tecnología de ARN mensajero.

Me pregunto si no sería posible que las sustancias experimentales están actuando y alterando la subjetividad del autor de un mensaje odioso con rasgos protofascistas, como muy acertadamente le señaló un comentarista. Presenta un desconocimiento temerario de datos de la realidad; afirma “las vacunas son 100% seguras», negando la enormidad de efectos adversos reportados en todo el mundo y el grupo destinatario de su ira, objetivamente no le ha hecho ningún daño material. Todo lo cual podría considerarse una conducta discordante, capaz de generar inquietud, miedo, rechazo y otros sentimientos negativos hacia el propio emisor del mensaje, en personas de su misma familia ideológica político-partidaria.

El otro caso del que me ocuparé es el de un importante profesor universitario, que además se ha aggiornado a las tendencias actuales y es un frecuente tuitero.

Ante una intervención, muy correctamente elaborada, del catedrático en la red social del pajarito, otro usuario le responde escribiendo: “Se volvió completamente loco”. «Twit y comentario»

Esta respuesta fue la que llamó mi atención, porque en su espontaneidad pienso que el comentarista usa la palabra “loco” no para hacer una descripción psiquiátrica, sino para manifestar su asombro ante algo que no logra comprender y le resulta impactante.

Analizando con detenimiento el material escrito (el tuit del profesor), vemos que su contenido es racional y comprensible, ya que por su especialización profesional el autor tiene las competencias como para afirmar lo que dice. Además podemos inferir que en un desarrollo futuro de los acontecimientos, tal como él anticipa, su protagonismo profesional podrá continuar, lo cual es coherente con sus propios intereses.

¿Qué es lo bizarro del tuit, entonces? Lo que resulta extraño, y a mi también me causó esa impresión, es la imágen que lo ilustra, una foto de montaje, en la cual se fusionan partes de los retratos de personalidades políticas del panorama global de esta época: Trump, Boris Jhonson, Bolsonaro.

Notoriamente el resultado es un poco raro y sorprende, porque no queda nada claro cual es el nexo lógico entre el texto y la imágen, cuestión que no es explicada en los escasos caracteres de un solo tuit.

En procesos psíquicos de orden psicótico, se dan con frecuencia sentimientos de despersonalización con alteraciones en las percepciones y sensaciones subjetivas. Por ejm. un síntoma puede ser mirarse al espejo y desconocerse en la imágen, en virtud de los trastornos mencionados.

No sé absolutamente nada de la vida personal del autor del tuit, salvo hechos de pública notoriedad. Descontamos, por su elevado status académico, que es un sujeto con muy buena formación científica e inteligencia acorde.

Lo que sí podemos afirmar con certeza, es que recibió dos dosis de “vacuna” contra Covid-19, acaso también la 3ra dosis de refuerzo de una inoculación experimental contra Covid-19 con tecnología de ARN mensajero.

Olé, olé, olé ¡Para los ingleses del Tavistock que lo miran por TV!

Las consideraciones precedentes, además de compartir algunos de mis estímulos motivacionales para focalizarme en este campo de problemáticas, presentan un nivel de cientificidad primario.

Estaría situado en el estadio de Observación del método científico experimental y en la búsqueda de correlaciones, las cuales como bien sabemos quienes estamos familiarizados con el pensamiento científico, no pueden tomarse por vinculaciones causa – efecto.

Por lo tanto, estos renglones no podrían de buenas a primeras convertirse en una ponencia para un simposio de especialistas mundiales del Tavistock Institute de Londres, por ejemplo.
«Tavistock Institute»

Consciente de las limitaciones de mi presente aproximación, voy a citar algunos artículos y trabajos científicos ya realizados sobre el campo de investigaciones que muestro a partir del título de esta columna que escribo para NO+MENTIRAS.

«Over 100.000 reports psychiatric disorders after Covid vaccination»

«Más de 100.000 trastornos psiquiatricos como alucinaciones y suicidios reportados tras la vacunación Covid»

«Can new onset psychosis occur after mRNA based Covid-19 vaccine administration? A case report»

«Documentan un caso de psicosis aguda en una joven de 20 años una semana después de recibir la inyección contra Covid de Pfizer»

«Over 42.000 adverse reports reveale first batch Pfizer vax»

Estas son solo algunas referencias, porque ya hay decenas de estudios e investigaciones sobre la temática, cantidad que semana tras semana se sigue acrecentando.

Es característico de narcisistas no ver la viga en el ojo propio y si la paja en el ojo ajeno.

Como es bastante cierto lo que afirma el subtítulo, también haremos referencia a un artículo de este comienzo de diciembre. Se titula: “Maquiavélicos, narcisistas y psicópaticos, el estudio que ha puesto contra las cuerdas a los conspiranoicos”. (el enlace está al final)

Uno podría desentenderse y distanciarse de lo planteado allí, puesto que yo no conozco a nadie que se considere conspiranoico, salvo bromeando. Ese nombre es más bien una construcción imaginaria destinada a desprestigiar a ciertas personas o grupos que sostienen posturas que se escapan de ciertos márgenes de lo que se considera razonable por el saber establecido.

Pero no podemos desconocer que como en su momento un conocido periodista nos trató de “terraplanistas delirantes” otros nos han denominado negacionistas, conspiranoicos, y actualmente se ha puesto de moda el mote: “antivacunas”, que podríamos decir que no es tan alejado de la realidad, si en vez de la palabra vacunas utilizaramos inoculaciones génicas experimentales.

Desde nuestro punto de vista disidente y de resistencia al autoritarismo político-sanitario-mediático, este artículo debemos encuadrarlo en la órbita de contenidos destinados a la propaganda segregacionista y estigmatizadora hacia todos los colectivos que ejercemos resistencia. Incluso podríamos dudar de la calidad e imparcialidad del estudio de referencia realizado en Inglaterra.
«It’s a conspiracy: Covid-19 conspiracies link to psychopathy, machiavellianism and collective narcissism»

No obstante en tanto nuestra lucha reivindica fundamentos de valoración y defensa de lo humano, ante la ideología transhumanista subyacente al “gran reinicio” planificado por las élites, también debemos hacernos cargo de comportamientos problemáticos, características imperfectas y aún riesgosas para nuestro desarrollo organizativo y convivencia comunitaria en general.

En estos últimos tiempos se han intentado explicar algunos roces y conflictos internos atribuyéndose a una lucha de egos entre algunos componentes del movimiento. Tal vez sea pertinente visualizar que la exposición pública generalmente influye en el narcisismo de un sujeto. Es frecuente que personas normales que por alguna eventualidad o cambios en sus condiciones habituales de existencia social y comunitaria, cobran notoriedad, puedan tener luego dificultades para manejar su narcisismo. Esto se ha podido verificar con participantes de los frecuentes “reality shows” televisivos, aunque es claro que la manera de elaborar la entrada y salida de un espacio de alta exposición mediática y pública, también dependerá de historias y características psíquicas de cada cual.

Además, me parece interesante señalar, que el título del artículo en inglés, se refiere a narcisismo colectivo que implicaría sentimientos de superioridad de un grupo sobre otros, algo a tener bajo la lupa, pues de producirse puede conducir a una automarginación social, que desde mi perspectiva, debemos prevenir.

Creo que no vale la pena desarrollar mayormente la cuestión de las psicopatías, porque no hay elementos o indicios para suponer que esta condición de personalidad esté más frecuentemente representada en colectivos disidentes, que en cualquier otra categoría sociológica de conjuntos amplios de personas con algún interés en común que los agrupa por ejm. los hinchas de Peñarol, o los militantes del Movimiento de Participación Popular. Para no herir susceptibilidades, aclaro que elegí estas ilustraciones por ser grupalidades de carácter masivo y heterogéneas.

Francamente lo que más me preocupa es la posibilidad que prosperen comportamientos maquiavélicos que suelen ser atribuidos al mundo político o a esferas de poder fáctico, opacas para el común de la gente.

Creo que para diferenciarse radicalmente de los gestores y ejecutores de la Plandemia, lo saludable sería evitar entrar en “maniobras” subterráneas, intentos de manipulación, dobles discursos y acciones carentes de transparencia. Inversamente es vivamente recomendable fomentar y practicar activamente la búsqueda de la verdad y las prácticas de respeto y lealtad hacia compañeros y compañeras así como el resto de nuestros congéneres. No es evidente que lo estemos consiguiendo con la suficiente profundidad, pero seguramente tenemos que continuar fomentando y perseverando en ese sentido.

1 comentario en «TRASTORNOS PSIQUIATRICOS como efectos adversos de las inoculaciones contra Covid-19»

  1. Excelente exposición y reflexión, no solamente sobre los efectos adversos de orden no físico y conductuales observados luego de la inoculación, sino también sobre lo que puede darse a nivel social GENERAL. Creo que es un tema que debe continuarse, pues irá mostrando otras facetas.

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