COLUMNA
Uruguay

La movilización es la vitalidad de la Resistencia

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+MENTIRAS 23/11/2021

Desplegar las múltiples cualidades del movimiento disidente junto a su capacidad de movilización, son las mejores armas para defendernos. Tanto en esta hora que los niños están acechados por las inoculaciones experimentales contra Covid-19 como en la continuación de la Resistencia.

 

Cuali y Cuanti

 

Cuando ingresé a estudiar Química en la Facultad ya hace largo tiempo, en la currícula de los primeros semestres había dos asignaturas de nombres largos: Análisis Químico Cualitativo y Análisis Químico Cuantitativo. Por cierto que el ingenio estudiantil los había acortado convenientemente para su uso coloquial a CUALI y CUANTI.

La primera se refiere a las técnicas y métodos fisicoquímicos que permiten determinar la composición elemental de una muestra de sustancia. Es decir que elementos químicos (de la famosa Tabla Periódica) están presentes en la misma. Para poner un ejemplo a la moda, si la muestra fuera una solución acuosa de óxido de grafeno tendríamos necesariamente que encontrar Carbono (C) además de Oxígeno e Hidrógeno. Posteriormente mediante Análisis Cuantitativo se podrán determinar con precisión las cantidades respectivas de cada componente.

Al hablar de métodos científicos, también consideramos el órden en que se desarrollan los análisis; primero Cuali después Cuanti, ¿porque para qué calcularíamos las cantidades absolutas o relativas (porcentajes) sin saber de qué sustancias elementales se trata?

Aunque no lo parezca a primera vista, estos párrafos precedentes sirven de introducción para referirme a la espléndida marcha y acto del sábado 20 de noviembre en la rambla de Montevideo, como parte de una red de movilizaciones a escala mundial por la Libertad, amenazada fuertemente por el totalitarismo bajo la apariencia sanitaria. También por la situación uruguaya actual y en rechazo frontal y fundamentado, a las inoculaciones experimentales contra COVID-19 en niños menores de 12 años.

En las movilizaciones callejeras de estas características, uno tiene una tendencia entendible a mirar primero la parte CUANTI, o sea tratar de estimar “cuánta gente metimos”, lo cual es sin dudas importante, pero no lo único porque la parte de las cualidades, también lo es tanto o más.

Lo de la cantidad hay que ponerlo en un contexto muy complejo y con mútiples condicionantes actuando y varias de ellas de mucho peso en contra (por ejm. la “censura” por omisión de los medios masivos y alguna probable “operación” divisionista reciente). Por mi parte sencillamente digo que fue una muy buena cantidad de gente y que desde hace varios meses en las grandes movilizaciones nos contamos por millares de cuerpos reales en las calles, plazas o parques y esto es una constatación excelente.

Mi introducción no era para mostrar que tuve una formación en “ciencias duras” (que en lo que respecta a la carrera de Química abandoné antes de acceder al 5to semestre, aunque continúe vinculado siendo docente de la asignatura durante años en UTU) sino para destacar la importancia CUALI, de realizar un análisis cualitativo para destacar y valorar correctamente recursos y potencialidades de nuestro Movimiento de resistencia.

A “vuelo de pájaro” (me resisto también a escribir “a vuelo de dron” aunque son útiles para sacar buenas fotos aéreas), mencionaré sólo cuatro observaciones de la concentración en el espacio del Molino de Péréz en Malvin.

– La presencia y canto de la murga A Toda Costa.
Creo que para la gran mayoría de quienes participamos de las acciones disidentes, ha sido un descubrimiento muy reciente y alentador, que rescata la escencia del género murguero, en su carácter de crítica social radical y nada complaciente con los poderes establecidos. Hasta los carnavaleros más fervorosos deben reconocer que durante los últimos años el género se fue “ablandando” por varias causas. Por esto el surgimiento de este conjunto es una buena noticia y más aún porque no fue “craneada” por ningún estratega conspiranoico, sino como se lo escuché decir a algunos de sus componentes entrevistados por Fernando Vega en un vivo de N+M, A Toda Costa se fue formando por un proceso de creación colectiva autónomo, que tuvimos la alegría de ver y oír en el acto.

– La oratoria de la Dra. Maria Noel Parodi,
en la cual mencionó que hay un grupo uruguayo de abogados trabajando para realizar denuncias por Delitos de Lesa Humanidad. Esta es una labor que no es espectacular, pero si de inestimable valor, tanto para el presente como para el mañana. Ante la apariencia de delitos de tal envergadura e imprescriptibles, es de primera importancia identificar tanto a los responsables políticos e ideológicos, como a los perpetradores materiales.

Aunque tal vez ahora, en el fragor de las batallas no aquilatamos la significación de estas acciones jurídicas, lo veremos claramente en el futuro. Los jerarcas nazis alemanes (o fascistas italianos o imperialistas japoneses), no imaginaban en el apogeo de su poderío mortífero e inmersos en sus delirios de un 3er Reich que duraría 1000 años, que unos pocos inviernos después terminarían juzgados por un Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Los juicios de Nüremberg de la inmediata posguerra parecen lejanos,pero no olvidemos que en estos momentos presentes, se está desarrollando en Alemania un proceso judicial a un vigilante de un campo de concentración, con 101 años de edad, acusado de crímenes de hace casi 80 años atrás.

– El impactante testimonio de la Sra. Dyana Cornelius.
No es posible describir todos los sentimientos y pensamientos que fueron desencadenados por la intervención de esta madre abnegada, que ya ha derrotado con su ejemplo a un cientificismo guiado por antivalores del lucro y especulación financiera, antes que por los valores y ética del bienestar y la salud humana.

Su epopeya de investigación y práctica exitosa de curaciones por daños ocasionados por vacunas viene de mucho antes de la Plandemia del nuevo Coronavirus y su experiencia y templanza son aportes de gran potencia para nuestra oposición a las inoculaciones experimentales génicas contra Covid-19.

Manuel de 11 años quien con el relato que dejó constancia de su
actitud e inteligencia, además de ser un referente para sus coetáneos (niños de edades similares), lo es para todos: jóvenes, adultos y veteranos.

Ampliaré seguidamente estas consideraciones, también en relación a mi.

 

Boostrix: ¡No, gracias!

 

La experiencia trasmitida por este valiente niño, sobre cómo fue su manera de enfrentar y resolver la presión para vacunarse contra el tétanos, inmediatamente me remitió a una vivencia mía reciente. También a reconocer que mi respuesta adulta a una situación con alguna semejanza, fue mucho más lenta y vacilante que la suya.

Manuel tuvo un gesto casi reflejo, pero fundamental en la eventualidad sanitaria a la que estuvo expuesto: no confió ciegamente en la autoridad. Luego investigó y pensó con su propia cabeza hasta tomar una decisión. En un breve lapso efectuó varias operaciones que lo involucraron afectiva, intelectiva y volitivamente.

Así, cuando buscó y encontró, ayudado por un dispositivo técnico, que el riesgo actual de contagio de tétanos para un niño como él, es próximo a cero, pudo hacer su evaluación personal de beneficio – riesgo, autónoma y fundamentada, para llegar a su decisión: “No me vacuno, porque no quiero”.

A mi tomar la misma decisión me llevó muchas semanas y aún meses, tiempo en el cual dos médicos diferentes, me ofrecieron recetar e inyectarme un refuerzo contra el tétanos.

Yo estaba seguro de haberme vacunado en más de una ocasión con dicha finalidad, pero la última vez debe hacer más de dos décadas. Una doctora me comentó que en la actualidad es poco frecuente que alguien se “agarre” tétanos, pero por las dudas podía ponerme una dosis de refuerzo.

Seguramente por no querer quedar estigmatizado como “antivacunas”, que no lo era, accedí a que me hiciera la receta y a posteriori compré en una farmacia el medicamento cuya marca comercial es “Boostrix”.

Dicha vacuna es elaborada por la destacada multinacional farmacéutica Glaxo SmithKline (GSK), firma de propiedad principalmente británica, pero que tiene importantes implantes industriales en Bélgica.

Guardé la cajita en la heladera de mi casa, pues debe conservarse en ambiente frio, pero establecí un “compás de espera”, porque no estaba totalmente decidido. Después del comienzo de la campaña de vacunación contra Covid-19 y alarmado por lo que iba viendo en las informaciones y el conocimiento que iba adquiriendo decidí hacer mi propia pesquisa sobre Boostrix y reparé, tal como lo había escuchado en críticos de esta vacuna, que en su composición hay declarada presencia de Alumino en forma iónica (Al ³+) como adyuvante. Eso me bastó. «Fórmula Boostrix GSK»

En la siguiente consulta con mi doctora, le llevé la cajita que me había recetado y le comuniqué que no me la inyectaría y lo fundamenté. Ella no cuestionó mi decisión y aceptó mi donación del medicamento, que le garantizé estuvo bien conservado. Lo guardó y pasamos a otro asunto.

Así terminó este episodio, menos destacable que el de Manuel, pero que coincidió en el mismo desenlace.

 

Control y descontrol en la disidencia

 

Habrán advertido que todavía no hice mención al Dr. Javier Sciuto, uno de los principales referentes del movimiento disidente al relato autoritario Plandémico en Uruguay.

Para nada fue por discrepar o presentar matices a su discurso como principal orador, hacia él tengo la misma apreciación que hacia toda la manifestación del sábado 20/11: estuvo muy bien.

Sin embargo quiero referirme a su persona, a propósito de reflexionar en lo que se ha dado en designar por algunas voces, como disidencia controlada.

La elección de Javier por parte de la comisión de organización, que tengo entendido fue un grupo abierto y con decisiones tomadas democráticamente, fue entre otros posibles motivos, una opción por lo que él pudo encarnar en la coyuntura de estas últimas semanas.

Pienso que a través de la elección del principal orador se expresó un claro rechazo a los intentos de manipular y controlar al heterogéneo movimiento de resistencia por parte de instancias de poder “externas”.

A esta altura Sciuto no necesita demostrar a nadie su rebeldía de pensamiento y comportamiento como médico, ante la farsa totalitaria propiciada por Covid-19, que se manifiesta con medidas liberticidas y la campaña de inoculaciones experimentales.

Nadie le quitará sus méritos por haber sido el primero en Uruguay y dentro de una vanguardia mundial, en desenmascarar con fundamentos científicos y racionales, el papel de los test PCR, como instrumento para producir y regular el “número de casos” según designios políticos (internacionales y nacionales) siguiendo estrategias que no demuestran tener mucho que ver con la buena Salud de la ciudadanía.

Estuve de acuerdo con la decisión del comité organizador y sigo pensando que fue una decisión acertada y oportuna que reafirmó una voluntad de verdadera disidencia. En ella nos encontramos, por lo menos, tod@s los que apoyamos y participamos de diferentes modos en la marcha y acto del sábado pasado en Montevideo y también remarcablemente en otras ciudades de Uruguay.

La cuestión a dilucidar es si también existe una fracción que podría encajar en la categoría de disidencia controlada. Tal vez para caracterizar a brocha gorda este posible conjunto, podrían ser quienes tuvieron reparos en apoyar la movilización del sábado pasado (y en general todas las movilizaciones) y que probablemente apuesten a priorizar estrategias basadas en buena parte en vinculaciones y alianzas con operadores sistémicos, ya sea del ámbito de los medios masivos de comunicación, como del sistema político parlamentario.

Creo que si yo respondiera que sí, que hay una disidencia verdadera y una disidencia controlada estaría haciendo un reduccionismo que renegaría de todos mis años como docente universitario de Psicología Social, cuando practicaba, pregonaba e intentaba transmitir el pensamiento crítico, entre cuyos fundamentos está el rechazo al pensamiento binario, que es una de las bases de la domesticación intelectual.

Por lo tanto no puedo adherir en el estado actual de las cosas, a esa interpretación de acontecimientos y eventos complejos.

No obstante de lo que si tengo una gran intuición y razonable certeza es que hay intentos de CONTROLAR LA DISIDENCIA desde lugares de poder fáctico más o menos opacos.

Por el momento y con los datos a la vista, mantengo la hipótesis que la movida iniciada por el periodista Gabriel Pereyra, es parte de una “operación” con la finalidad que explicité en el párrafo anterior, en la cual con mayor o menor intención consciente participan otras personas menos claramente identificables. Los acontecimientos y las investigaciones a desarrollar determinarán el grado de acierto de estas hipotéticas consideraciones.

No tiene mayor sentido continuar gastando tinta en esto ahora, cuando las decisiones sobre el lanzamiento de las inoculaciones experimentales en niños de 5 a 11 años pueden ser cercanas. Debemos concentrar recursos y energías para realizar la mayor oposición a la materialización de esas intenciones.

Aunque también vale la pena decir que en la medida que tirios y troyanos convivimos en la(s) misma(s) sociedad(es) aceptando un mínimo común denominador de reglas, constricciones y obligaciones, todos estamos mutuamente controlados desde ese punto de vista.

Pero una cuestión fundamental de la hora histórica, es que algunos, tenemos más posibilidades y mejor disposición a descontrolarnos para dar batalla por la Libertad y enfrentar la tiranía. Sin desarrollar estas capacidades la lucha sería vana.

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