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Francia

Covid-19 y los mecanismos de los régimenes totalitarios.

Jean-Dominique Michel
anthropoLOGIQUES 23/10/2021

La "Pandemia" de Covid-19 y las inoculaciones experimentales están indisolublemente ligadas al avance del totalitarismo. Hablar de "dictadura sanitaria" no es solo una figura retórica. El autor toma como referencia realidades francofonas y europeas predominantemente, pero es plenamente aplicable a otras, la uruguaya incluida.

Evocar un oleaje totalitario, un giro hacia la dictadura o recordar las horas oscuras de nuestra historia suscita tormentas de indignación entre los bienpensantes progresistas, mientra sigue la adopción de leyes que violan masivamente los derechos constitucionales o el establecimiento de una segregación éticamente detestable prohibida por el orden jurídico los deja indiferentes.

Sin duda deberíamos ver detrás de esto una mala conciencia reprimida por habernos adherido a derivas tan problemáticas como las que en vano se nos han impuesto durante 18 meses. Para continuar enfatizando el punto, ¿cuántas veces será necesario recordar que Suecia, Texas, los Países Bajos y ahora Inglaterra han renunciado a todas las medidas liberticidas sin experimentar consecuencias dañinas?

¿Cómo podemos seguir afirmando decentemente que estas medidas cada vez más violentas y graves son necesarias cuando tenemos pruebas ante nuestras narices de que no es así? «Eyes Wide Shut» (Ojos bien cerrados) parece ser la respuesta correcta.

La incomodidad de ver las cosas en la cara, combinada con el costo (político pero incluso psíquico) de darnos cuenta de que hemos estado en el camino equivocado durante un año y medio y que hemos causado un desastre económico y social a pura pérdida, compromete la posibilidad de toma de conciencia para nuestros dirigentes. Como ocurre con los medios de comunicación (que hicieron marketing y no información a lo largo de este affaire) así como con los científicos que respaldan una ciencia adulterada por conflictos de intereses, al cerrar los ojos ante una avalancha de falsificaciones que enterraron una ciencia digna de ese nombre.

Este debate es actualmente imposible porque las élites en peligro están nerviosas. Mauro Poggia, ministro de Sanidad del cantón de Ginebra, ha llegado incluso a invocar la memoria de sus padres, heroicos combatientes de la resistencia a Mussolini en Italia, para impugnar que nos enfrentamos a una deriva totalitaria y descalificar a quienes se consideran a sí mismos luchadores de la resistencia.

Me asocio sincera y plenamente al homenaje que rindió a sus padres. El coraje y la abnegación de estas personas rectas durante los años oscuros del fascismo es infinitamente admirable y debe servir como referencia ineludible. Sin embargo, es difícil ver la pertinencia de invocar este recuerdo para negar la deriva en curso, de la que el ministro en cuestión se encuentra entre los más celosos de Suiza para querer llevar siempre más lejos.

Que empiece reconociendo los ejemplos suecos, holandeses o texanos (estados cuyos resultados no fueron mucho peores que los del cantón donde está al comando) que de ninguna manera prevén tener un pase de salud y vamos a entrar en el asunto. Antes de eso, vemos con pesar que permanece junto a sus pares atrapados en una rutina fatal que conduce a cada vez más autoritarismo y medidas coercitivas innecesarias, a cada vez más ataques a las libertades fundamentales y en realidad a cada vez más daños sanitarios y sociales.

Estamos plenamente dentro de una realidad del «totalitarismo blando», como la llamó Michel Maffesoli en 1978 en su tesis doctoral. «Blando» elegante oxímoron que, mientras tanto, lamentablemente se ha convertido en un pesado eufemismo. «Enmascarado» quizás sería más apropiado (además de estar de moda) ya que efectivamente es un totalitarismo con la cara tapada, negado por las cohortes de bienpensantes progresistas que, sin embargo, reclaman valores que también deberían alentarlos a entrar en la resistencia.

A menos que la descripción – mordaz- de Léo Ferré, afirmando que «la izquierda siempre ha sido la sala de espera del fascismo» no sea, en última instancia, tristemente cierta. Al ver a cuarenta y un diputados socialistas franceses reclamando la vacunación obligatoria (en verdad, experimentación genética), es difícil evitar esta constatación.

¿Puede una persona civilizada considerar ver a otro ser humano inoculado por la fuerza y ​​de mala gana, inmovilizado en el suelo si es necesario por soldados o policías? Y para aquellos que verían en esta descripción una enésima declaración indignante de mi parte, podemos intentar abrirles los ojos al hecho de que esta situación existe actualmente en las cárceles francesas, habiendo aparentemente producido ya motines frente a la innoble obligación de vacunación que se impuso a los presos.

Sé lo fuerte que es la referencia, pero el famoso “Código de Nuremberg” (efectivamente sin valor legal, salvo que ha influido significativamente en las convenciones internacionales que resultaron de él) se estableció precisamente después de los abusos en este sentido, de la medicina nazi. Hay un punto en el que tienes que acabar chocando por la pendiente que seguimos deslizándonos. Y esto, además, para un experimento médico con un perfil de riesgo incierto, cuyo principio mismo está prohibido en la población en general.

En resumen, estamos acumulando las transgresiones, ilustrando lo que el profesor Maffesoli ha demostrado durante varias décadas: la quiebra moral, política y espiritual de las élites en el poder (esta casta política mediática «que tiene el poder de decir o hacer»), para la cual ninguna de las bases inalienables de nuestra civilización parece ser nada más que un vejestorio, posiblemente pintoresco, pero sobre todo obsoleto.

¿El juramento hipocrático? Esclavizado por las prescripciones de los metodólogos pagados por la industria farmacéutica.

¿El principio de precaución relativo a un tratamiento experimental? Ahogado en la marea de comunicados publicitarios de las grandes farmacéuticas, que se convierten en una verdad científica una vez que llegan a las orejas de los gobernantes.

¿El habeas corpus prohibiendo durante siglos a la autoridad (el señor) disponer de los cuerpos de sus súbditos?. «Baratija ética de otra época», según la triunfante cientocracia.

¿El Convenio de Oviedo (por su nombre completo «Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad del Ser Humano en las Aplicaciones de la Biología y la Medicina, conocido como Convenio sobre los Derechos del Hombre y la Biomedicina»)? Una ensoñación idealista de la década de 1970.

Incluso la Constitución ha sido pisoteada en Francia por un «consejo de sabios» cuyo presidente resulta ser el padre del director asociado para Francia de la consultora responsable de organizar la comercialización de la campaña de vacunas en Francia. Dicho presidente todavía no consideró oportuno recusarse. Este acto, también de los viejos tiempos, era entonces obligatorio cuando existía un conflicto de intereses, y ahora está tan desactualizado como los sombreros melón y los bigotes de manillar de bicicleta para los hombres.

En resumen, para ayudar a los «Eyes Wide Shutters» a comenzar a ver las cosas con claridad, publico aquí la primera entrega de una nueva luz sobre el aliento paranoico y totalitario que se ha apoderado de nuestros sistemas sociales. El segundo seguirá con la mirada puesta en la realidad evocada de un psicólogo-psicoterapeuta y un médico-psiquiatra.

Por tanto, comenzaremos con un primer ramo de reflexiones de alto nivel: primero, una entrevista lúcida, triste y hermosa titulada “Pensar que vamos a vivir de nuevo con normalidad es una estafa” de Michel Rosenzweig, filósofo y psicoanalista citado a menudo en este blog. «La atmósfera se está volviendo irrespirable», hay que ser de izquierda o derecha normales, parecería,para no hacerse notar. Para acceder a la entrevista: «Penser que l’on va revivre normalement est une arnaque»

Otro gran referente por supuesto, Ariane Bilheran, doctora en psicopatología, especialista en delirios paranoides en sus manifestaciones individuales y colectivas, también experta en los tribunales. En dos series de artículos titulados “Psicopatología del totalitarismo” y “Crónicas del totalitarismo” publicados tanto en Antipresse como en su blog, disecciona con virtuosismo pero de manera poco tranquilizadora la actualidad: Articulos de Ariane Bilheran

Por último, cabe destacar la audiencia, como parte del trabajo de la comisión presidida por el abogado alemán Reiner Fuellmich, del Prof. Mattias Desmet. Este enseña psicología clínica en la Universidad de Gante en Bélgica y se especializa en las formaciones de masas típicas de los regímenes totalitarios. Su análisis de la situación actual debería animar a los reticentes a salir de la negación, en tanto que arroja luz sobre la realidad de esta «hipnosis colectiva» que se ha afianzado y parece ser inteligentemente mantenida por los poderosos intereses que se benefician de ella. La audición se realiza en inglés, con una traducción subtitulada al español en el video del enlace al final.

1 comentario en «Covid-19 y los mecanismos de los régimenes totalitarios.»

  1. Si le preguntas a Google que es la Ciencia te dice: «Rama del saber humano constituida por el conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada que son obtenidos mediante la observación y la experimentación, la explicación de sus principios y causas y la formulación y verificación de hipótesis y se caracteriza, además, por la utilización de una metodología adecuada para el objeto de estudio y la sistematización de los conocimientos.» Realmente se cumple? Cual es la opinión de la OMS, de los Científicos , Médicos , Políticos Medios de Comunicación y Periodismo todos PRO VACUNAS. A casi 2 años de la famosa pandemia AUN no se ha aislado el virus y ni se ha obtenido el cultivo del virus tal cual lo declara el documento de la Sanidad española https://www.bitchute.com/video/W7kjvskXqzqI/ , documento aquí https://periodistasporlaverdad.com/wp-content/uploads/2021/10/MINISTERIO-SANIDAD-AISLAMIENTO-SARS.pdf , pese a la inmensa cantidad de estudios y documentación producida en estos casi 2 años de pandemia, aun no hemos escuchado la pronunciación de la Justicia, esperando que las 4 denuncias que se encuentran en la Corte Internacional de la Haya apoyadas por el Dr. Richard Fleming tenga el resultado deseado y paren este genocidio. Aqui en Uruguay ahora se esta preparando el terreno para ir por los gurises, el MSP, Politicos y la prensa en general comenzó a alarmar sobre los altos casos del covid se están registrando en escuelas es lamentable pero así se continuará, mientras tanto los pueblos en el mundo se movilizan https://www.bitchute.com/video/kslXnUx8jpGa/ me gustaría preguntarles a los gobiernos de todas las naciones que están esperando?? mártires? Cuando los pueblos claman se quiere esto https://www.youtube.com/watch?v=0eDP–Hs9sw , QUE POCA MEMORIA TENEMOS!!!

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