COLUMNA
Uruguay

LA ÚLTIMA OPCIÓN.

Rosina Bianco
Arquitecta
NO+MENTIRAS 29/09/2021

R.I.P. Gustavo Cano Ugolini, que en paz descanses… Porque nosotros no descansaremos en paz.

Los medios oficiales locales y extranjeros han relatado la vida de Gustavo Cano: su infancia, adolescencia, madurez, su vida como hijo, hermano, compañero y padre, sus problemas vitales como desocupado, sus luchas internas y externas, en un intento de explicar su conducta. Sin embargo, ello no explica por qué él, entre miles de uruguayos cuyas trayectorias no difieren en mucho de la suya, eligió la “última opción” de esa particular manera.

Hay suicidios que nos tocan de cerca, de manera personal y humana; otros que además nos conmueven en tanto sociedad. Los primeros se suman, después del impacto inicial, a las oscuras estadísticas, sin nombres propios, sin caras. Los otros NO QUISIERON ser simplemente parte de las estadísticas.

No siempre un suicidio es una INMOLACIÓN. Hay otras maneras de auto eliminarse, menos dolorosas, que transformarse en una tea humana, a lo bonzo, como los monjes budistas. Quien se inmola quiere DECIR algo. Por ello lo hace en lugar público de alta significación, pues un suicidio en la oscuridad de la casa, aunque sea noticia, termina olvidándose y se incorpora a los números. Un suicidio a la luz del día, en la plaza más simbólica, frente al edificio más importante, sólo se olvida con la complicidad e intencionalidad de los medios de difusión. Y más aún cuando se obvia e ignora adrede aquello que quiso trasmitir, y que muchos escuchamos, su escueto testamento oral: “Dame AGUA, tirame agua! A mí no me pinchan con nada, ¿les queda claro?”

Económica y moralmente exhausto, la exigencia de inocularse para obtener el certificado de salud y acceder a un trabajo fue la última gota que desbordó su vaso.

A las 10:30 de la mañana del día 22 de setiembre del 2021 llega Gustavo Cano Ugolini, de 32 años, a la Plaza Independencia, bolso al hombro, termo y mate en mano. Realiza un ritual cuidadoso: saca sus herramientas de trabajo del bolso, y se sienta con el termo y el mate, haciendo su última libación.

Finalmente se rocía con el combustible que traía y enciende la llama, en la Plaza Independencia donde “cabalga” el Prócer, frente al Edificio de Gobierno. Se vuelve una tea humana envuelta en llamas purificadoras y últimas.

NO es un acto de “enajenación”. Está cuidadosamente ESCENIFICADO, es personal y a la vez deliberadamente PÚBLICO, en la plaza del pueblo, donde simbólicamente debería hallarse el ágora de la Polis. Es una manifestación POLÍTICA en su sentido más originario y profundo.

“La última opción” de Gustavo queda clavada como dolorosa interrogante social, POLÍTICA y profundamente humana. No le quedaba nada más por entregar, se entregó a sí mismo. “No quisisteis mi vida, os entrego mi muerte” (parafraseando el testamento de Getulio Vargas).

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3 comentarios en «LA ÚLTIMA OPCIÓN.»

  1. El texto de Rosina muestra gran sensibilidad ante una situación humana y social trágica. Es una lúcida manera de conmemorar a este sencillo muchacho uruguayo, que en su mirada límpida nos trasmite su don de buena persona.

  2. Dejó su vida o se la hicieron dejar. Envolvió su cuerpo en llamas, «quemó el pedido de pinchar su cuerpo con un experimento génico» ni eso. Ya sabemos en parte qué contiene esa inyección! Qué no quede en el olvido su partida anticipada. Qué no entregaban su cuerpo? Qué hay de cierto? Por qué? Aún fallecido lo detenían? O después de esa decisión si o sí lo deberían callar? Todos podemos ser Gustavo Cano. Ante éste NUEVO ÓRDEN MUNDIAL QUÉ DIOS NOS DE SIEMPRE LA CORDURA DE PODER RAZONAR… 😥

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