COLUMNA
Uruguay

Déficit democrático a la vista de todos.

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología.
NO+MENTIRAS 24/09/2021

La omisión deliberada de informar por parte de los Medios Masivos de comunicación, de la concentración y marcha por Montevideo hasta el Parque Rodó, de varios miles de ciudadanos uruguayos el sábado 18 de setiembre, menoscaba la democracia.

Medir o no medir.

Aunque un notorio político que fue Presidente uruguayo, afirmó en su programa radial que: “si nos ponemos con un centímetro a medir democracias, ¡ pobres de nosotros !”, hay organizaciones en el mundo que actúan desmintiendo al célebre ex Presidente (y no dan la impresión de ser para nada más pobres que nosotros).

Todos los últimos trece años, la Unidad de Inteligencia (Intelligence Unit) de la muy globalista y conocida “The Economist” mesura, compara y categoriza 165 estados del mundo, es decir casi su totalidad, en una perspectiva de calidad democrática y de este análisis establece un “Índice de Democracia” anual.

Si bien no se usa una regla o una balanza, si hay una metodología que mide y cuantifica con puntajes, para luego clasificar y comparar:

“El índice de democracia se basa en una metodología con cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, el funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política y libertades civiles. Dentro de ellas, hay una variedad de indicadores que se van puntuando, y hacen que cada país tenga un puesto en el ranking y se encuadre o clasifique en uno de los cuatro tipos de régimen: «democracia plena», “democracia imperfecta”, “régimen híbrido” o “régimen autoritario”. (Enlace de la fuente de la cita al final)

En el índice de 2020, Uruguay figura como uno de los 23 países del mundo con una democracia plena, que es la categoría superior (Ver Informe : “Democracy Index 2020. In sickness and in health?” en pdf.
(https://fundacionsistema.com/wp-content/uploads/2021/02/democracy-index-2020.pdf)

Al ver esta performance me digo a mi mismo que aunque no sea un gran motivo de festejo, hay muchos otros países que estarían peor, democráticamente hablando, que nosotros y Uruguay mantiene algunos rasgos destacables a nivel internacional.

Aunque también me hace recordar el ranking de Selecciones de fútbol que hace mes a mes la FIFA mediante un inescrutable mecanismo de puntuación, como para relativizar estas “clasificaciones generales”. Bélgica, país donde resido, ha estado muchos meses consecutivos durante los últimos tres años, por lo menos, en el 1er lugar del Mundo, cuando los “diablos rojos” como se le apela popularmente a la Selección, desde 1920 en las Olimpíadas de Amberes, no gana ningún torneo Mundial de los más importantes…

El informe observa que en el 2020, año inicial de la “pandemia de Covid-19”, se verificó,entre otras consecuencias, “un incremento de la tendencia de intolerancia y censura hacia las opiniones disidentes”.

Censura por omisión informativa: Si no lo mostramos, no existe.

La gran movilización, a propósito del evento global de resistencia al autoritarismo “Rally Mundial por la Libertad” del pasado sábado 18 de setiembre en Montevideo (y otras ciudades del país) demostró la ausencia casi absoluta de cobertura mediática e información sobre la misma en los medios de la prensa escrita, televisiva y portales de internet.

Este curioso fenómeno de sincronicidad, que hace que la casi totalidad del panorama mediático con mayor alcance de público ignore un acontecimiento relevante, creo que puede incluirse en la referida “intolerancia y censura hacia las opiniones disidentes” del Informe sobre Democracia.

Incluso en este caso no hablamos de opiniones en abstracto, sino de un hecho material y público de tal magnitud que congregó a miles de ciudadanos. El nutrido contingente humano se concentró y marchó por un extenso territorio montevideano, que fue desde la Plaza de la Democracia, en Tres Cruces, transitando por varias cuadras del importante Bulevar Artigas hasta llegar al Parque Rodó y su rambla.

Sería sencillo pero muy aburrido hacer la lista de medios de comunicación masiva que no se inmutaron e ignoraron olímpicamente un notorio hecho social urbano en Montevideo, posiblemente el más importante en toda la jornada sabatina. La excepción, pero no honrosa, fue el periódico “El Observador” cuya tergiversadora nota mereció muchas respuestas de participantes de dichas actividades. Una de las más destacadas, “Observó mal El Observador”, está publicada en redes sociales y “NO+MENTIRAS”.

Como ilustración de actitudes periodísticas paradojales, sólo mencionaré un ejemplo. El diario “El País” el principal medio de prensa escrito uruguayo, tanto por su longevidad histórica, como por su dimensión organizativa y empresarial, tuvo lugar y destinó recursos periodísticos para realizar no una, sino tres notas sobre una veintena de cubanos residentes en Uruguay, que se hicieron presentes con banderas en la Plaza Independencia para “agradecer” (?) la intervención del Presidente uruguayo en la reunión cumbre latinoamericana de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe).

Pese a la gran deferencia hacia esos ciudadanos inmigrantes, no tuvo igual profesionalidad ni un mínimo respeto hacia sus lectores y la propia realidad social uruguaya como para dedicar ni un centímetro de sus páginas (en papel o virtuales) a la movilización para expresar disidencia y resistencia ante hechos vinculados a la política sanitaria gubernamental de pública notoriedad, que protagonizaron uruguayos de muy variadas categorías socio-culturales. Varios centenares de mujeres, hombres, niños, familias, sin importar identificaciones de género, filiaciones político-partidarias, profesionales, deportivas, barriales, etc. etc. fueron ninguneados deliberadamente.

Para desdramatizar algo tan grueso, imaginemos una situación cuasi cómica y disparatada, en la que algún(a) despistado(a) hubiese llevado a la marcha un cartel que dijera: “ Gracias Lacalle Pou por cuidarnos del Covid-19 y darnos libertad responsable en la pandemia”. Con el criterio usado con los manifestantes cubanos, tal vez el portador de ese cartel improbable se hubiera merecido una foto y la aparición en una breve nota escrita…

Podría argumentarse, forzando la fundamentación, que son medios privados y tienen derecho, pese a la función social que tienen, a ejercer su libertad de expresión y seleccionar los asuntos de notoriedad de acuerdo a sus valoraciones.

De sostenerse esa tésis, que aclaro yo no necesariamente comparto, entonces la ceguera y mudez voluntaria no configuraría un menoscabo democrático. ¿Pero como debiera calificarse en relación a la democracia, que medios de comunicación públicos, es decir solventados con recursos de todos los ciudadanos, también participaran de una operación de negación de la realidad de tal envergadura?

El sábado 18 desde el punto de vista mediático no hubo diferencias entre gobierno y oposición, tanto el canal de Televisión montevideano, como los nacionales dependientes del SECAN (Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional) coincidieron de facto.

Devolver PODER informativo al CIUDADANO.

Que me disculpe el Sr. Jorge Gatti, quien es actualmente Coordinador periodístico y supervisa los informativos públicos, pero que lejana y ajena parece ahora su participación del conocido programa radial “Poder Ciudadano”. Recuerdo con mucha claridad la ocasión en que me contactaron en Bélgica, para entrevistarme sobre los atentados en Bruselas el día 22 de marzo de 2016, en los cuales murieron 32 personas y 340 resultaron heridas.

En dicha fecha, actuando con interés periodístico amplio y profesionalidad, desde su espacio radial se preocuparon por un hecho mundial destacado, que aunque lejano territorialmente también repercutió en un puñado de uruguayos circunstancialmente más próximos a la tragedia y en la sensibilidad humanista de todo el auditorio radiofónico.

De ese momento surgieron relaciones humanas entre oyentes, periodistas y el programa “Poder Ciudadano”, que en mi caso me llevaron incluso a hacerles una visita presencial y mantener un cordial y disfrutable diálogo al aire con ambos co-conductores, uno de ellos el periodista Jorge Gatti, durante casi una media hora, en una de mis visitas a Uruguay.

Me cuesta entender la situación actual y el rol informativo de los medios públicos. Cuando en todo el mundo y también en Uruguay, se producen hechos de visualización evidente, derivados de la pandemia de Covid-19 y más recientemente de la campaña de vacunación, en los cuales los fallecidos y dañados debemos multiplicarlos por decenas de millares de veces a nivel mundial y por factores de cientos en Uruguay respecto a aquellos atentados terroristas, se pretenda silenciar una parte importante de la opinión pública.

Hay un amplio coro de ciudadanos que tenemos críticas, cuestionamientos, análisis científicos alternativos y también propuestas distintas a las oficiales para intentar superar esta triste situación y cada vez se van a ir sumando más voces al mismo.

Espero que este déficit democrático en la información a la ciudadanía uruguaya en general y para el necesario debate público, pueda subsanarse con una autocrítica de las autoridades y una imprescindible reorientación en sus criterios a favor de la libertad de expresión de las ideas, sin discriminaciones ni censuras.

El deslizamiento que lamentablemente se puede producir desde una “democracia plena” hacia una “democracia imperfecta” o un “régimen autoritario” tal vez comienza con signos como los que hemos descrito y hacemos votos para que se rectifiquen prontamente.

3 comentarios en «Déficit democrático a la vista de todos.»

  1. Hace 40 años tenía un señor amigo que trabajaba en la «digitalización» de noticias para el periódico El Diario (colorado). A pura tarjeta perforada de IBM….. Trabajaba por supuesto durante la noche. Las órdenes de redacción eran muy claras y explícitas sobre qué publicar y no. Para enterarse de algo, había que comprar el Diario de la Noche en el cual, en letra chiquísima, se colocaban las noticias realmente trascendentes.
    Me pregunto desde entonces qué se quiere decir cuando se habla de «democracia». Por eso apoyo cuando se dice que el «de boca en boca», sobre todo en un país pequeño como el nuestro, es mucho más potente que la desde siempre vendida prensa.

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