COLUMNA
Bélgica

Personalidades magnéticas.

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología.
No+Mentiras 06/08/2021

¿Tienen las vacunas contra Covid-19 componentes secretos que producen fenómenos magnéticos? El preocupante asunto ya llegó al Parlamento de Uruguay llevado por el diputado César Vega, hasta ahora el único representante parlamentario que se ha animado a hablar en voz alta de esta situación. Con su acción el tema del magnetismo pasó de las redes sociales a la TV abierta, a través del programa "Santo y Seña". En esta columna se plantean varias cuestiones sobre la composición de las vacunas y la ausencia hasta este momento, de controles públicos conocidos, sobre las sustancias con la que se está inoculando masivamente a la población uruguaya.

Introducción al magnetismo.

No se asusten que esto no va a ser una clase sobre magnetismo, que si fuera el caso debería hacerla un profesor de Física. Aunque quizás sea algo pasado de moda, en cierto tiempo al referirnos a una “personalidad magnética” podíamos pensar en personas con cierto poder de atracción, un “charme” como se dice en francés, debido a algún rasgo de su carácter.

Sin embargo este componente semántico de la expresión no tiene en cuenta una de las características del magnetismo como fenómeno físico, que es la polaridad, polo + y polo -, positivo y negativo. Diría que una de las nociones que más retuve de los cursos liceales de Física al respecto de este tema, es que los polos de distinto signo se atraen y los de igual signo se repelen. O sea que la atracción y la repulsión, aunque fenoménicamente opuestas, son dos caras de la misma moneda.

Es esta polaridad que se reproduce comportamental y afectivamente con las observaciones de imantación en personas, ya sean causadas por las vacunas experimentales contra Covid-19 o por otras causas no bien determinadas.

Su gran visibilidad y fácil accesibilidad experimental a nivel casero (basta un simple imán de heladera o una moneda con aleación ferrosa) lo convirtieron en “trending topic” (tendencias) de Tic Toc en sus comienzos virales en las redes sociales. Este sería el polo positivo del asunto, ya que muchos lo tomaron por el lado de exhibición circense, que puede prestarse para el humor y la parodia, en el supuesto subyacente que sea algo curioso pero inofensivo.

Pero su contracara, el polo negativo, causa inquietud, temor y rechazo, con fundamentos racionales y atendibles. No es normal que un medicamento cause efectos magnéticos en el cuerpo humano. Menos lógico aún es que no se haya encontrado advertencia alguna por parte de los fabricantes y/o autoridades sanitarias responsables. Tampoco explicaciones, hasta el momento, sobre cual o cuales son los componentes vacunales que causan estos hechos verificables objetivamente.

Es totalmente legítimo y hasta saludable mentalmente hacerse preguntas sobre dichos fenómenos: ¿pueden afectar la salud de las personas? ¿Es algo transitorio o permanente? ¿Qué efectos o funciones no explicitadas pueden tener sustancias que causan magnetismo en el cuerpo del inoculado? etc.

Cuando comenzaron a aparecer a través de las redes sociales, testimonios de estos sucesos, durante el mes de mayo pasado, yo mantuve un prudente escepticismo. Sobre todo porque la súbita aparición de este nuevo foco de atención, parecía desviar el acento sobre los nocivos efectos de la proteína Spike que se venían descubriendo, confirmando y divulgando con firmes bases científicas.

Aunque nunca dejé de lado una actitud de apertura a recibir y explorar explicaciones, ya que varios videos registrados por los propios involucrados y testimonios directos me parecieron muy creíbles. Incluso, como suele suceder con otras varias experiencias humanas, en cierto punto también decidí colocarme en el lugar de sujeto de autoexperimentación.

El resultado lo registré en fotos, tomadas el 30 de mayo pasado y que “ipso facto” envié a una comunicadora de confianza que en ese momento estaba recopilando información sobre este tópico, con la salvedad que no quería ningún uso público de dicho material. Ella cumplió con lo convenido, mostrando seriedad investigativa y respeto de códigos de relacionamiento personal, cosas que son altamente deficitarias en varios periodistas profesionales y medios de comunicación aparentemente importantes.

Como las imágenes registradas son propiedad intrínseca mía, ahora he decidido usarlas como ilustración de esta columna en NO+MENTIRAS. No se puede atribuir la adherencia a presunta “suciedad” de la piel, ya que hice la experiencia luego de bañarme y además pasé un algodón con alcohol previamente a acercarme los objetos metálicos a mi superficie corporal. Que se pegaron doy fe, aunque no tengo antecedentes vacunatorios ni recientemente, ni en años cercanos precedentes. Pero si me había hecho varios test PCR dos o tres meses antes con motivo de viaje.

En ese momento me quedé preocupado y barajando suposiciones explicativas, aunque ese ensayo fue más de carácter lúdico que rigurosamente experimental. Por cierto que previo a escribir estas líneas traté de reproducir la experiencia, esto es algo básico en ciencias, los fenómenos constatados deben ser reproducibles en iguales condiciones. Aunque si varié un factor, usé talco para que la superficie epitelial perdiera toda su humedad; esta segunda vez no se verificó la adherencia…

Hipótesis de Cártago (revisadas y mejoradas)

Aquí no se trata de una referencia geográfica ni el nombre de algún científico de un pasado lejano. Esta “Cártago” (@Cartagoxx_II) es una cuenta de Twitter, de una muchacha jóven, si nos guiamos por su foto de perfil, aunque eso no importa mucho, yo ni la conozco en absoluto, ni siquiera soy seguidor de la misma, pero el contenido que utilizaré de allí tomado, es interesante.

A mediados de junio, cuando los temas del magnetismo y el grafeno ya habían hecho eclosión en las redes sociales virtuales, leí un tuit, que si bien no tenía ni pretendía tener consistencia científica, me pareció que respondía a una aproximación empírica e intuitiva, que no era para descartar, aún en sus posibles errores, pues podía ser representativa de much@s usuarios medios de esa red de expresión, comunicación e información.

“Cártago” escribió: – “Tengo una teoría basada en lo que se publica.

–  Hay lotes de vacunas que diseminan la proteína tóxica Spike.

–  Hay placebos que son inoculados en unos si y en otros no.

–  Hay lotes con nanotecnología (como el grafeno, etc.) que son las personas que presentan imantación…-

Si bien esas conjeturas no son de ninguna manera una teoría, reproduje textualmente el tuit, con el cual hubo numerosos comentaristas de acuerdo, porque la intuición destacable a mi modo de ver, es que concibe que bajo la cobertura de una misma “marca” de vacuna, haya sueros inoculables con diferentes características.

Ordenando un poco esos esbozos planteados, con mayor lógica y conocimientos más afinados, una primera gran categorización que sí tiene asidero como hipótesis, es que podría haber sustancias experimentales, con sus componentes activos y excipientes declarados y también otras pseudo vacunas, con placebo.                                    Hay varios motivos por lo que esto podría ser cierto.

a) Como el experimento de las vacunas está en la Fase III de investigación clínica con humanos, el método denominado doble ciego requiere que además de los inoculados con la sustancia propiamente dicha, exista un grupo de control que recibe placebo, pero sin saberlo (ni los inyectados, ni los técnicos que efectúan la inoculación).

b) Los que reciban placebo sin saberlo, no tendrán efectos secundarios o adversos fisiológicos y por ello luego serán predicadores voluntarios de la inocuidad de las vacunas (el consabido “yo me la di y no me hizo nada”)

c) Por intereses políticos, económicos y de grupos de influencia en general. Sabiendo la alta posibilidad de efectos adversos, ciertas personas vinculadas al poder, podrían optar voluntariamente por recibir placebo, pero igualmente se presentarán públicamente como “vacunados”, con fines propagandísticos.

En otro orden de cosas, no es que haya lotes que “diseminan la proteína Spike” como dice Cartago con cierta ingenuidad; todas las vacunas actualmente en uso basan sus plataformas tecnológicas en dicha proteína presente en el supuesto SarsCov-2 que inició la “pandemia”.

Ya sean de ARN mensajero dando instrucciones a las células del organismo inoculado para producir proteínas espiga o mediante ADN recombinante o “virus atenuados” (SinoVac), todas ellas tienen como propósito hacer que millones de moléculas de proteína Spike se desplieguen en los cuerpos inyectados. Solo disponiendo de los conocimientos relativos al rol de la proteína Spike, fue que escribimos sobre fines de mayo, junto a Andrea Vega Torrens, un informe que se hizo público por al menos tres medios alternativos en Uruguay, donde ya precozmente solicitamos las suspención de la campaña de vacunación;  ¡ sin siquiera manejar en ese momento nada sobre grafeno y magnetismo ! (Ver enlace al final)

Debo decir que la idea de ciertos “lotes” con algunas diferencias entre sí, también pasó por mi consideración antes de leer a Cártago. Me pareció muy llamativo que cuando se estaba investigando y estableciendo con bases de investigación científica muy serias, la toxicidad de la proteína Spike, su modo de acción en relación a la enfermedad Covid-19 y su dispersión por todo el organismo inoculado, comprobada por los primeros estudios independientes de farmacodinamia, apareció con mucha fuerza mediática en las redes, la cuestión de las personas vacunadas y magnetizadas.

No era nada descabellado pensar que podría incluso ser una maniobra de “diversión”, introduciendo componentes magnetizables en algunos lotes de vacunas para generar una polémica que luego se retroalimenta sola. El objetivo también es plausible: desviar la atención sobre los graves descubrimientos que se estaban realizando sobre la acción de la proteína Spike. Estos nuevos conocimientos podían explicar el porqué de los numerosos efectos adversos graves y muertes, a la vez que  mostraban enormes errores en la  concepción de las vacunas.

Casi al mismo tiempo, las primeras menciones a la presencia de grafeno, las investigaciones iniciales y los torpes primeros debates sobre la importancia de esto, también pueden ser atribuibles a una dinámica análoga. Mientras se metían cuñas entre los “disidentes” que utilizaban parte de su energía en discutir sobre magnetismo, grafeno y proteína Spike, se desviaba la atención sobre los terribles y sin precedentes efectos adversos, a la vez que se continuaba a marcha forzada con la campaña mundial de vacunación.

Pero en las varias semanas transcurridas desde esa etapa la resistencia humana también ha avanzado: otras nuevas investigaciones y evidencias siguen echando luz sobre la probable composición secreta de las vacunas, principalmente las innovadoras terapias génicas con ARN mensajero.

La cosa parece ser más compleja y a la vez mucho más inquietante aún, pues aparecen indicios de vinculación funcional entre el ARN mensajero, que debe ser transportado hasta el interior de las células y el óxido de grafeno (o nanotubos) que facilitan ese transporte y las nanopartículas magnéticas, que además de otras hipótesis, también podrían jugar un papel en la potenciación de la distribución de ese material genético introducido artificialmente, en todos los rincones del organismo blanco.

¿Hay múltiples experimentos dentro del EXPERIMENTO GENERAL?

Creo sinceramente que la mayoría de la gente no tiene consciencia de la Caja de Pandora que se ha abierto. Incluyo en esta mayoría a políticos y técnicos de la burocracia estatal, que por más que tengan competencias en algún ámbito específico de su desempeño, probablemente no poseen suficientes conocimientos y formación epistemológica ni disposición a la abstracción, imprescindibles para analizar el inmenso problema real, más allá de intereses político – partidarios irrelevantes ante el enorme acontecimiento.

El éxito del pensamiento científico y su práctica en los últimos siglos se debe a la capacidad de explicar certeramente la realidad y a la vez generar instrumentos de transformación de la misma (tecnologías). Pero el prestigio social adquirido por esta actividad humana se basa en exigencias rigurosos, tanto en el plano metodológico como en el ético. Es imposible desarrollar en el breve espacio de esta columna estos últimos enunciados, pero valen para exponer una muy preocupante observación empírica. Durante el ya prolongado lapso de la declarada pandemia de Covid-19 por el organismo supranacional político y técnico OMS, muchas autoridades estatales en todo el mundo y megaempresas multinacionales y sus funcionarios, técnicos y burócratas, están actuando como si se hubieran puesto entre paréntesis operativo (o en un freezer para ser gráficos), todos los resguardos y controles rigurosos de los métodos experimentales establecidos durante largas décadas; también las normas éticas que regían todas las prácticas.

Esto que de por si ya sería grave en cualquier terreno científico, es existencialmente cuestionador en el área bio-médica, pues es el eje que atraviesa la Pandemia (para los oficialistas) y la Plandemia (para quienes cuestionamos el relato) y sus consecuencias abrumadoras sobre la realidad social.

Es muy lógico que en las redes sociales, territorio virtual donde aún persisten espacios de cierta libertad de pensamiento, se invoquen con frecuencia conquistas culturales simbólicas de toda la humanidad, traducidas a preceptos y normas de conducta ética, como lo son el «Juramento Hipocrático «para las disciplinas médicas y también el “Código de Nüremberg”. Este último generado como consecuencia de las numerosas barbaridades y salvajismos efectuados bajo la cobertura de cientificidad durante la 2da guerra mundial. Parecería que la mayoría de las esferas dirigentes no se dieran cuenta o no les importara, que el “Nunca más” formulado como expresión voluntarista luego de experiencias límites de la civilización humana, ahora puede estar dejando su lugar al “Otra vez”, sin que surja la capacidad, el coraje y la determinación de ponerle un rotundo freno.

Nunca antes un ensayo clínico de Fase III , se había realizado con simultaneidad al uso masivo del mismo medicamento que se está estudiando y sin culminar las investigaciones pertinentes. Con el agravante que la “Campaña de vacunación” con sustancias experimentales, se está desarrollando en todo el mundo y con un imponente apoyo logístico y propagandístico. Esto es enorme como acontecimiento socio-histórico y así quedará registrado en los libros a posteriori, si es que dentro de algunas décadas todavía quedan suficientes seres humanos que puedan interesarse por escribir y leer libros.

Por todo esto, y ahora retornaré a la cuestión del magnetismo y la composición real de los inyectables, denominados por el marketing sanitarista autoritario como “vacunas”, no podemos extrañarnos de ninguna acción espúrea realizada en torno a esos eventos. 

Al abrir la caja de Pandora dando autorización a experimentos y al eximirlos de hecho, tanto de los controles metodológicos habituales y razonables, como de las fiscalizaciones legales y responsabilidades de uso normal para cualquier otro medicamento o alimento, se han abierto las puertas a realizar toda suerte de “experimentos” dentro de este marco general de franquicias. 

En el día de hoy y dentro de mis limitadas informaciones, podría decir que dentro de los sueros inyectables denominados “vacunas” para Covid-19 y generalizando a todas las disponibles, hay ARN mensajero, Adenovirus recombinantes (virus de ADN animales), proteína Spike (como “virus atenuados”) que son principios biológicamente activos.

Dentro de los excipientes y otros componentes se encuentran PEGs (polietilenglicoles) que nunca antes se habían utilizado en vacunas, y algún compuesto lipídico, pero que figuran explícitamente en las formulaciones de los laboratorios, junto a sustancias conocidas y habitualmente utilizadas, como colesterol, cloruro de potasio, cloruro de sodio, fosfatos de potasio y de sodio, sacarosa y por supuesto agua (¿o tal vez “soluciones acuosas” ?).

Pero en una cantidad indeterminada de  partidas de “vacunas” puede haber sustancias no declaradas. Es importante decir que no podemos saber por el momento si esto es algo limitado o muy frecuente, pues es improcedente, usando los mismos criterios científicos que reclamamos universales, hacer una inferencia que abarque a “Todas” las vacunas, sin contar con una cantidad y variedad de análisis realizados y validados con criterios serios. 

Esos presumidos componentes “secretos”  serían al menos de dos categorías:

A) Modalidades de Carbono “grafenado” en soluciones acuosas: grafeno, óxido de grafeno, nanotubos de Carbono; estos últimos son láminas de grafeno plegadas sobre sí mismas en forma tubular, que se presentan industrialmente con una sola capa o varias capas tubulares superpuestas).

B) Nanopartículas con propiedades magnéticas: óxidos de hierro como el Fe3O4. También he oído mencionar “magnetita”, pero esta designación corresponde estrictamente al mineral constituido por óxido ferroso diférrico (o sea un óxido con dos estados oxidativos diferentes del Fe).

Tanto el grafeno y sus derivados, como los óxidos de hierro tienen capacidad de respuesta magnética.

Lógicamente un químico o bioquímico , particularmente si ha trabajado o trabaja en la investigación o industria de producción de vacunas, nos podrá corregir e informar mejor en estos aspectos y su asesoramiento será bienvenido. 

Pero de última, para despejar dudas y polémicas, cualquier Estado soberano como Uruguay, dispone del mínimo poder necesario para inspeccionar, controlar y analizar química (cuantitativa y cualitativamente) y físicamente, los componentes de las vacunas que ingresan a su territorio nacional, para ser inoculadas en su población, por medio de las estructuras logísticas y sanitarias del propio país. Lo cual debería ser un asunto de Seguridad Nacional, si los hay.

Que no lo hagan es una omisión inexplicable que, por lo menos, será juzgada por la historia.

 

1 comentario en «Personalidades magnéticas.»

  1. Completamente de acuerdo en que hay «múltiples experimentos» incluídos en la estrategia de la plandemia. También pienso que la inoculación es simplemente el elemento más reciente y obvio, y que, para llegar a su implementación, fueron necesarias décadas de un cuidadoso y perseverante desarrollo de todos los otros «experimentos», entre ellos y fundamental, la DESTRUCCIÓN SISTEMÁTICA de la ENSEÑANZA, tanto a nivel primario como universitario. Si TODOS los médicos se hubieran regido por el BUEN SENTIDO médico, como lo han hecho muchos de ellos, que han sido censurados y vilipendiados, esto NO HUBIERA SIDO POSIBLE.

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