COLUMNA
Uruguay

Disminución del número de casos positivos, de ingresos a CTI, de fallecidos y aumento de la inoculación. ¡Vamos bien! Una gran mentira.

Dr. Javier Sciuto
Médico / Profesor de Bioestadística
No+Mentiras 14/07/2021

A partir de los datos de las últimas informaciones que nos han llegado de nuestro país, se desprende que las cosas van muy bien, que venimos ganando esta batalla gracias al manejo y a la inoculación, pero que de todas no debemos aflojar, no podemos echar pa’tras!

Escuchamos decir a muchas personas: pero los casos (test positivos) vienen bajando! De la misma forma los fallecidos por C*vid y los ingresos a CTI! Y de la mano el aumento del porcentaje de la población que ha recibido doble dosis.

Parecería que todo va sobre ruedas pero en realidad: ¿será que es una ilusión óptica?

La respuesta de esta interrogante es SI, es una verdadera ilusión óptica que una persona con un mínimo de curiosidad sumado a una pizca de sentido común podría dilucidar.

Si observamos los datos de tests realizados (tests RT-PCR), número de casos positivos y fallecidos por C*vid, está claro que se trata de trazos con cierto grado de paralelismo entre sí, porque es obvio que a menor número de tests realizados, menor será el número de casos positivos detectados, y por ende menor el número de ingresos a CTI así como fallecidos por dicha causa y esto se verifica a partir de los gráficos mostrados a continuación.

Figura 1. Número total de tests RT-PCR realizados positivos por día.

Figura 2. Número total de tests RT-PCR positivos por día.

Figura 3. Número total de fallecidos por día y porcentaje de la población inoculada.

Más allá del lamentable y penoso avance de una campaña de inoculación opacada por el hecho de obligar o presionar a la mayoría de los inoculados (que por distintas razones; sea amenaza de pérdida de su fuente laboral, por abuso de su ignorancia en el asunto o por evitar ser discriminado), tenemos muy presente que no se trata de un acto voluntario, sino, tergiversado por los medios de comunicación dominantes.

Muchas personas me han cuestionado (de forma muy lúcida), ¿cómo las camas de CTI no están ocupadas? La respuesta probable es que sea por disminución del dinero destinado a los tests RT-PCR y al pago de cama/CTI de paciente con C*vid que es un absurdo valor.

Por otro lado, estamos observando que un gran porcentaje de los pacientes inoculados fallecen en sus respectivos domicilios de forma súbita sea por trombosis en arterias cerebrales o infarto agudo de miocardio, lo que no da tiempo a la atención en emergencia y su posterior ingreso a CTI.

De todos modos, es probable que me esté equivocando, perfectamente cualquiera de nosotros somos pasibles de cometer múltiples errores en esta trama compleja, pues si es así, cual es el miedo por parte de las autoridades de ofrecernos la siguiente información:

  1. Frecuencia absoluta (número de personas) de fallecidas a diario por toda causa.
  2. Frecuencia absoluta de fallecidos discriminado por causa.
  3. Frecuencia absoluta de fallecidos vacunados (indicando que vacuna recibió, dosis, tiempo entre la última inoculación y el fallecimiento).
  4. Frecuencia absoluta de personas ingresadas en CTI que han sido inoculadas.
  5. Frecuencia absoluta de personas con test RT-PCR y/o test de antígenos positivo para  SARSCOV-2 y que han recibido la inoculación.

De conocer esta información podríamos tener diferentes posibilidades y llevarnos una sorpresa en cuanto al término pandemia (recordemos que en el año 2020 –plena pandemia- Uruguay registró un número de fallecidos total menor que en el año 2019), y si encontráramos una promedio de fallecidos a diario superior a lo esperable –luego de iniciada la inoculación masiva en nuestro país- sería suficiente prueba o indicio para suspender –al menos temporalmente- la inoculación; es como dijo nuestro querido prócer y expresó en su escudo de armas de la Provincia Oriental: con libertad no ofendo ni temo.

Nos muestran a diario que la gente se inocula y por sobre todas las cosas nuestros jóvenes -a través de propagandas atosigantes- haciendo mención que la inoculación no duele, que pongamos el brazo…mi pregunta es: el dolor puede ser temporal, pero las enfermedades autoinmunes que podrían tener (como un púrpura trombitopénico trombótico) u otras no estudiadas en este tiempo record de autorización, ¿quién  garantiza que nuestros jóvenes no la tendrán?

Recordemos que históricamente las vacunas se estudiaron en un lapso de 5 a 20 años y estas inoculaciones que tanto oímos a diario lo hicieron en cuestión de meses, lo que no asegura –valga la redundancia- su seguridad, más allá que su eficacia –como lo hemos reiterado y demostrado y precisado estadísticamente, en múltiples ocasiones- es efímera y exigua.

Queda claro que se ha montado un escenario imaginario de un mundo totalmente irreal al que se debe acompasar la inercia social y que gracias a los medios de comunicación –como dijimos dominantes- conlleva a una especie de “camiseterismo fanático” sin raciocinio que sinérgicamente junto con personajes de diferentes partidos políticos -alineadamente entre sí indistintamente de su partido- y excelsos deportistas del balón pie y celebridades de la cultura, abogan acefalicámente -sin conocimiento alguno- por la inoculación.

Infelizmente, en nuestro país –de la misma forma que otros países- continúa la fase experimental, y para ello se requiere del uso de placebo -y que quede bien claro a los lectores-  es la única manera de poder realizar una estimación del verdadero tamaño del efecto e impacto de las inoculaciones a nivel poblacional.

EL uso de placebo genera además una especie de suerte a quien la reciba de forma que expresará a sus pares que la inoculación es inocua, no presenta ningún evento adverso…pero una vez que la fase III de este experimento culmine tendremos una inoculación masiva –con el efecto de la inoculación ya establecido- con eventuales eventos adversos conocidos y en cierta forma controlable a nivel poblacional; vale decir: será mucho más preciso estimar cuantas personas fallecerán o tendrán patologías severas agudas o crónicas en un tiempo establecido.

Finalmente, el hecho es simple; inventarán nuevas cepas (de un virus que según las autoridades sanitarias, en términos científicos formales no se tiene información básica alguna) que serán la excusa perfecta para la cronificación de las sucesivas e intercambiables inoculaciones en los ulteriores años.

Simplemente debemos luchar por nuestros derechos, exigir que se investigue lo que contiene en su interior las ampollas de las inoculaciones de las diferentes marcas, cuales son las manifestaciones clínicas indeseables de las personas inoculadas a corto, mediano y largo plazo a través de estudios serios, prospectivos y ajustados por edades y/o diferentes comorbilidades (lo que aún no se ha realizado).

Debemos utilizar una palabra que ha demostrado tener un enorme poder y que en caso de usarla –aunque a uno lo tilden erróneamente de negacionista en lugar de escéptico- puede salvar muchas vidas y es la palabra NO.

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