COLUMNA
Uruguay

Alegoría del rebaño. Crónica de una conducta anunciada.

Natalia Domínguez
Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
No + mentiras 11/7/2021

Una alegoría es una ficción en virtud de la cual un relato o una imagen representan o significan otra cosa diferente. Esta definición, esbozada por la Real Academia Española, pretende ilustrar, a modo ficcional, una realidad que se nos ha implantado como verdadera desde el comienzo de esta peripecia sanitaria.

La reclusión a la que hemos sido sometidos, paradójicamente, me retrotrae a la “Alegoría de la caverna” de Platón (427- 347 a.c) en la que expone sus ideales políticos y sus teorías de la naturaleza del ser (ontología) y la naturaleza del conocimiento (epistemología). Platón afirmó que el conocimiento adquirido a través de los sentidos no es más que una opinión (doxa) y que el conocimiento real (episteme), debe ser obtenido a través del razonamiento filosófico.

(…)-Ahora, continué, imagínate nuestra naturaleza, por lo que se refiere a la ciencia, y a la ignorancia, mediante la siguiente escena. Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos. La luz les viene de un fuego encendido a una cierta distancia detrás de ellos sobre una eminencia del terreno. Entre ese fuego y los prisioneros, hay un camino elevado, a lo largo del cual debes imaginar un pequeño muro semejante a las barreras que los ilusionistas levantan entre ellos y los espectadores y por encima de las cuales muestran sus prodigios (…)

A principios de aquel 13 de marzo del año 2020, la población mundial adoptó una conducta sumisa causada por una noticia que develaba la presencia de un virus letal que acabaría con la humanidad en su totalidad. Aquel virus (Covid 19) se presentó como una amenaza inminente plausible de temerlo, porque hasta entonces se desconocía cuál era su alcance real.

Lo cierto es que a partir de su presencia, fuimos sometidos a medidas preventivas nocivas como el aislamiento, el uso de tapabocas y la constante desinfección de manos con alcohol en gel. A ello prosiguió el cierre de fronteras, suspensión de actividades deportivas, de recreación y ausencia de clases.

Luego de transcurridos 3 meses comenzaron a aparecer médicos que ponían en tela de juicio las medidas adoptadas hasta el momento como la herramienta que se utilizaba, y aún se sigue usando, para la detección del virus (PCR). Ellos fueron silenciados con el discurso imperante hegemónico prosumidor de una verdad a tientas.

Mientras tanto, las personas circulaban por las calles bajo anonimato enmascarado manteniendo una infundada distancia de sus seres queridos y allegados. Asistimos a la creación de una nueva construcción social plagada de significantes en la que nuestra percepción se ha visto distorsionada. ¿Por qué debemos cargar con un bozal que inhibe toda posibilidad de expresión facial? Cuando bien sabemos que un gesto, al igual que una imagen, vale más que mil palabras.

¿Por qué enmascarar a personas sanas ? Cuando diversos científicos de todo el mundo han probado que este elemento es inútil ya que estudios recientes revelan que el diámetro medio del Sars cov-2 es de 67 nm (nanómetros). El nanómetro es la mil millonésima parte del metro. Para medir algo tan pequeño se utilizan técnicas como la microscopía electrónica. Para que tengan una idea del tamaño, en el grosor de un pelo caben mil en fila.

Mentalidad de rebaño

¿Qué sucede en el ámbito animal? ¿Por qué las ovejas tienden a agruparse en rebaño?

En el año 2012 un grupo de investigadores británicos , sostuvieron que, a pesar de su fama, las ovejas son individualistas. Aunque pasen la mayor parte del tiempo en rebaños, no es por solidaridad ni afecto a sus compañeras, sino porque este comportamiento reduce su posibilidad de caer en caso de ataque.

Muchos profesionales y opinólogos se pronunciaron a favor de la hipótesis de que los rebaños funcionaban como la suma de comportamientos individuales (egoístas) de sus integrantes. Para respaldar esta visión faltaban evidencias empíricas sólidas que demostraran lo contrario.

Este grupo de investigadores inició un estudio de campo denominado “Teoría de los rebaños egoístas” -publicado en la revista Current Biology– en el que pusieron una mochila con GPS a un grupo de ovejas y a un perro pastor.

Sus resultados confirmaron lo que esperaban. “Vimos que las ovejas muestran una gran atracción hacia el centro cuando el perro se acerca”, explicó Andrew King, uno de los investigadores responsables.

Estas ovejas bajo amenaza se movían hacia el centro de manada, mientras que el grupo en su conjunto se aleja del “atacante”.

La mentalidad de rebaño ha sido estudiada por diversos profesionales del área de la psicología en la que destaca el comportamiento humano ante situaciones adversas o adversarias.

La masa es siempre intelectualmente inferior al hombre aislado. Pero, desde el punto de vista de los sentimientos y de los actos que los sentimientos provocan, puede, según las circunstancias, ser mejor o peor. Todo depende del modo en que sea sugestionada” (Gustave Le Bon 1841-1931).

Para este autor la “masa psicológica” actúa como desveladora del alma colectiva. Lo heterogéneo se sumergen en lo homogéneo, y las cualidades inconscientes dominan. Finaliza , las masas acumulan no la inteligencia, sino la mediocridad.

Así están los rebaños mundiales acatando órdenes y medidas inconsistentes predicadas por la voz del gran pastor. Corren frenéticamente hacia el centro pero no por la salvación de la humanidad, sino por la salvación individual. Bajo la premisa de la solidaridad rotulan la conducta esperada donde prima el instinto más allá de la razón mostrándose serviles frente a una autoridad que se jacta de ser fuerte.

Con un relato simplista han logrado impresionar la imaginación de la masa, del rebaño llevándolos y acorralándolos hacia el centro.

Esta acción inconsciente sustituye a la actividad consciente de individuos que no pertenecen al rebaño; son las llamadas “ovejas negras que poseen un comportamiento y un accionar diferente al grupo. Esto se respalda en la teoría de la Identidad Social propuesta por Henri Tajfel, un psicólogo social de origen polaco. Esta teoría se encarga de exhibir puntos para comprender el fenómeno de la discriminación dentro del grupo. Debo destacar que las ovejas negras, si bien no corren hacia el centro y no siguen la mentalidad de rebaño, pertenecen al grupo social. La condena social reace sobre estas ovejas por alejarse del discurso hegemónico y “romper” con reglas establecidas y respetadas por las otras ovejas. Lo que no saben estas ovejas blancas es que las negras están ahí para cuidarlas.

Dice un pastor “que las ovejas negras no tienen ni un pelo blanco. No se les puede hacer sangre, ya que son sagradas y si se les hace daño se pueden enojar y traer la maldición al rebaño, así que no les cortan el rabo, como se hace con el resto, ni se les ha hecho nunca la marca de la casa. Se dice que estas ovejas protegen a las ovejas blancas de que se vuelvan modorras (término con el que se conoce popularmente a las ovejas que tienen enfermedades relacionadas con el sistema nervioso)”.

Esta es la crónica de una conducta anunciada. Ofrece el miedo, el terror y un discurso imperante, y ellas correrán hacia el rebaño.

Ofrece una inmunidad de rebaño en la que el comportamiento sumiso sea la clave del éxito.

 

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