COLUMNA
España

No es una guerra.

Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología.
No + mentiras 10/07/2021

En una analogía muy lograda de las guerras, se sostiene que la barbarie (de la Plandemia y vacunación) viene desde arriba y siguen bombardeando cotidianamente nuestra subjetividad. Pero cada día está más a la vista quienes son los principales estrategas responsable de desatar a los demonios.

 

 

La barbarie viene desde arriba.

 

Es probable que mi estadía en España, que ya lleva más de una semana, en cierto momento me trajo a la mente la frase “socialismo o barbarie”. Pienso que fue porque el gobierno español tiene un poder ejecutivo fruto de una coalición entre el partido socialista español y otros grupos progresistas minoritarios; el actual presidente es Pedro Sánchez, ex secretario general del PSOE.

Seguramente esa frase – consigna tuvo un sentido cuando Rosa Luxemburgo, inspirada en revolucionarios del siglo XIX, la enunció en 1916 o cuando fue tomada por un movimiento de intelectuales franceses en 1948, dando lugar a también a una revista de análisis y teoría política, importante en el panorama de las ideas de la Francia de postguerra y que duró hasta mediados de la década de 1960.

Pero el haber seguido de cerca la situación española durante la Plandemia hasta ahora, me lleva a la rectificación: escribir “socialismo y barbarie” me resulta más ajustado a la realidad. El pueblo del país ibérico fue uno de los europeos que sufrió con mayor rigor y extensión medidas de encierros, toques de queda, obligatoriedades de distanciaciones, mascarillas faciales y protocolos sanitarios cambiantes, impulsados por el gobierno central. Interpretados, reforzados o aligerados por los gobiernos autonómicos produciendo un panorama bastante caótico, que no impidió sucesivas “olas” de presuntos contagios de Covid-19 que arrinconaron a la sociedad y una buena parte de sus actividades productivas reiteradamente.

Dichas medidas con abundantes rasgos autoritarios y liberticidas, tampoco mejoraron el desempeño general del país en las estadísticas Covidianas; más de 81.000 fallecidos, muchos de miles de ellos mal atendidos en residencias para ancianos, antes y después de comenzar la vacunación y 3,94 millones de “casos diagnosticados” hasta ahora, en una población de 47 millones de habitantes.

El turismo, un sector fundamental en su aporte al PBI del país y en la generación de empleo, fue durísimamente golpeado. Esta temporada de verano 2021 comenzó con expectativas de recuperación, pero ya desde hace días varios medios masivos de comunicación “alertan” sobre la inminencia de una ¡ 5ta Ola ! Tanto va el agua al cántaro, que aún sin terminar la primera quincena de julio,  dicho oleaje ya está teniendo efectos, varios países europeos, como Francia, Bélgica y Alemania, comenzaron a recomendar a sus ciudadanos no viajar de vacaciones a España. 

Debo reconocerme a mí mismo que tuve reflejos ágiles y el decidir venir el 1ero de julio me ahorró algún problema, porque según las omnipresentes estadísticas y mapas coloreados de España, ahora toda la Costa del Sol es una de las “zonas rojas” y la internacionalmente famosa Marbella, de la cual no estoy lejos, sería la ciudad española con mayor incidencia de contagios la semana pasada… Nuevas medidas restrictivas ya han comenzado en la Comunidad Valenciana y Cataluña.

Por si todo esto fuera poco, ha trascendido la intención del gobierno de mayoría socialista, de modificar la “Ley de Seguridad Nacional” que ya existe. Reproduzco por su elocuencia, el resúmen de la noticia, realizado por France 24, en su versión para América Latina y países de habla hispana:

 

“El Gobierno de España podría aprobar pronto la reforma de la Ley de Seguridad Nacional, que esperan sirva para responder a emergencias del futuro, basándose en las enseñanzas aprendidas con la pandemia del Covid-19. Entre las medidas destacan la posibilidad de movilizar a cualquier ciudadano mayor de edad, el acceso temporal a bienes públicos y privados y la obligación de los medios de comunicación de colaborar con las autoridades.”

 

Esta iniciativa gubernamental sólo encuentra precedentes en momentos históricos de guerra declarada, cuando el Estado en peligro existencial, exige una máxima contribución a sus ciudadanos, que también implica una renuncia transitoria a derechos y libertades de la situación de pre-guerra. Es decir que el acto intelectual y volitivo de concebir un proyecto de ley tal, significa que sus autores gubernamentales consideran una situación análoga a la de una guerra. Pero a falta de Estados beligerantes y viendo con datos cualitativos y cuantitativos de la realidad, que las decenas o cientos de miles de “bajas” las vienen poniendo los ciudadanos, es de orden lógico deducir que quien está sufriendo la guerra es el pueblo.

Es así que concluyo que de la disyuntiva de la frase citada en primer párrafo de esta columna, hay que borrar la primera palabra y solo queda la “barbarie” que según mi interpretación, ha sido desatada desde “arriba” hacia “abajo”.

-Mal de muchos consuelo de bobos-  pero como ya lo sabemos esas derivas totalitarias no son una exclusividad española, son un flagelo que se cierne sobre todo el mundo y por supuesto incluyendo Uruguay.

En menos de dos semanas la escritora sevillana y Dra. en Periodismo Cristina Martín Jiménez nos presentará la primera edición de su nuevo libro “La Tercera Guerra Mundial ya está aquí”, en el cual fundamentará con mayores argumentos y materiales de referencia su tesis, que ya venía anticipando en obras anteriores. Dicho sea de paso, su anterior libro “La verdad de la Pandemia” yo lo compré hace un año en Málaga y hace 5 semanas se lo envié a una amiga uruguaya por medio de la empresa pública de correos belga (bpost) que tiene el prestigio de ser seria, o al menos cobra los envíos como si lo fuera. Por ahora sigue “en viaje” a su destino… espero que el “Covicho” no se lo coma por el camino.

Aunque no es imprescindible esperar al último libro de Cristina para poder leer los signos, cada vez más descarados y aborrecibles, del ataque sistemático al que estamos siendo sometidos día a día, desde marzo de 2020.

 

Nuestra subjetividad bombardeada.

 

Es la “Campaña de vacunación global” y sus correlatos país por país, la metáfora de la principal campaña bélica en esta situación de crisis (guerra) mundial. Pero de ninguna manera debe tomarse sólo como un tropo literario; es tan real como innombrable con su nombre verdadero. Hay cientos de miles de muertos y millones de heridos. Lo real y angustiante de la violencia habla con su brutal lenguaje de muerte. No distingue sexos biológicos o edades, igual mata ancianos  y ancianas, como madres embarazadas. 

Causa severos daños en la salud de jóvenes a quienes les ha “pegado mal” la dosis de vacuna, basta mirar estadísticas recientes del aumento vertiginoso de miocarditis en adolescentes vacunados y previamente sanos. Dejará graves secuelas que se expresarán durante los años por venir, entre otras, con un probable aumento exponencial de infertilidad.

Como en toda guerra, la verdad ya fue la primera víctima desde los tiempos de la sopa de murciélago de Wuhan en China y la irrupción del acusado como causante de la pandemia, el escurridizo virus SarsCov2.

Ahora no son las escuadrillas de aviones que mediante ensordecedores y demoledores bombardeos nocturnos desequilibran “los nervios” de las poblaciones civiles. En este presente distópico nuestra subjetividad está siendo continuamente asediada de diferentes maneras, finalidad para la cual los denominados grandes Medios Masivos de comunicación tienen un papel táctico muy destacado.

Si nos guiamos por los datos que difunden sitios globales de cómputos, ya van largamente por encima de los 3 mil millones de personas que han recibido al menos una inoculación de vacunas experimentales alrededor del mundo. Posiblemente al comenzar el otoño del hemisferio norte las cifras se acerquen a la mitad de la población mundial.

Parece mucho y podría alentar expectativas en el sentido que la ofensiva vacunatoria va a decaer. Pero mirando y analizando bien, creemos que esto no será así. Todos esos millones y millones de cuerpos ya iniciados en estos nuevos rituales vacunatorios, aún están imperfectamente sometidos. Muchos solo han recibido una dosis, otros con dos inyecciones en su brazo, ignoran haber sido inoculados con placebo (por eso son ilusos defensores de las vacunas repitiendo: “yo me la di y no me pasó nada”). Ni que decir de los refractarios. Este último contingente, tal vez no tan pequeño, está formado por una gran heterogeneidad de personas, que tenemos en común la decisión de resistirnos a que experimenten con nosotros.

Los jefes de la Plandemia saben que el desarrollo y profundización de sus planes necesitan la continuación de las inoculaciones. Por esto les es necesario mantener la presión para lograr que aquellos más dóciles próximamente acepten tomar una tercera dosis, que a mi modo de ver si o si, será de una vacuna con tecnología de ARN mensajero. Uruguay pronto se convertirá en escenario de esta fase de la “campaña”.

Pero no todo está perdido. Porque a medida que transcurre el tiempo y como en toda guerra, los frentes se van modificando en función de las batallas, de los avances y retrocesos de los contendientes, de la construcción y despliegue de tácticas y estrategias, de las “armas” disponibles.

En este momento al menos se le comienzan a ver “las patas a la sota”, para expresarlo en la jerga, aparentemente obsoleta de los jugadores de naipes, que “orejean” sus cartas (deslizandolas muy lentamente para verlas de a poco) para intentar mejorar la asignación azarosa con un gesto invocatorio de la voluntad de vencer en una contienda simbólica.

El famoso Foro Económico Mundial (WEF) ha publicado en el pasado mes de junio, en su sitio oficial en inglés, una guía útil para gobiernos y altos  funcionarios de Salud Pública de todo el mundo, sobre cómo coaccionar y manipular al público en general para lograr que acceda a ser vacunado. Recomienda usar la “teoría de la publicidad” (sic) y propone tres métodos de coacción y manipulación. Sus autores son un profesor de marketing de Harvard Business School, otro profesional de la misma especialidad de la Universidad tecnológica de Sydney y un tercero, siempre experto en marketing, de la Universidad de California, Irvine. Por si quieren consultar el artículo en su fuente: https://tinyurl.com/vppjy5ts

 

El sitio en español “Mente Alternativa” publica la traducción de un análisis realizado por “The Daily Expose” inglés. (1)  Al leerlo nos encontraremos con un catálogo de los fundamentos técnicos de decenas y cientos de noticias sobre cómo se trata de incentivar y promover la vacunación por el mundo. También podremos reconocer de dónde vienen las ideas de generar miedo y culpa o de presionar y acusar de insolidarios a los reacios a dejarse inocular y otras tantas ocurrencias, como las del MSP uruguayo de enviar “equipos de vacunación” a recorrer poblaciones del interior.

El autor del ensayo, en sus párrafos finales afirma: “Las vacunas contra Covid-19 no garantizarán una reapertura y recuperación económica seguras (…) Fueron los gobiernos tiránicos y sus asesores científicos unidimensionales los que cerraron y destruyeron la economía, pero no se pudo hacer sin la conformidad incuestionable del público mayoritario. Pero, ¿podemos realmente culpar a la gente de eso, teniendo en cuenta las tácticas de guerra psicológica desatadas sobre ellos por las autoridades, para manipularlos en la conformidad?”

 

Photo by Diana Polekhina on Unsplash (si el WEF puede hacerlo, nosotr@s también)

 

 

 

 

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