COLUMNA
Uruguay

Argumentos de mucho peso para suspender la vacunación: los roles de la proteína espiga o Spike en Covid-19 y en las “vacunas”

Andrea Vega Torrens / Leonel Elola Verocay
Licenciado en Psicología
NO+Mentiras 7 de Junio de 2021

La producción y distribución de estas inyecciones potencialmente fatales va mucho más allá de la mera imprudencia. Se trata de una catástrofe mundial sin precedentes que podría provocar la muerte de millones de personas. ¿Cuánto tiempo durará esta locura?

Vale la pena a los efectos de una mejor exposición temática, describir nuestro propio proceso de comprensión mientras realizamos algunas traducciones de artículos e intercambios sobre informaciones científicas difundidas mediante diferentes medios audiovisuales.

El artículo Nuevo informe arroja luz sobre el culto apocalíptico de las vacunas”,(1) es muy rotundo y culmina afirmando que: “La producción y distribución de estas inyecciones potencialmente fatales va mucho más allá de la mera imprudencia. Se trata de una catástrofe mundial sin precedentes que podría provocar la muerte de millones de personas. ¿Cuánto tiempo durará esta locura?”

Leyendo y traduciendo al español dicho artículo de divulgación científica, fue inevitable estudiar sus fundamentos, pues lo que plantea es muy fuerte, como una “bomba de Hidrógeno” dice su autor. Visto que el trabajo de Mike Whitney se basa principalmente en una investigación realizada en el Instituto Salk de E.E.U.U., fuimos a las fuentes y también verificamos en el sitio web del prestigioso instituto de investigaciones biológicas, la comunicación que realiza de la misma: La proteína espiga (Spike) del nuevo coronavirus juega un papel clave adicional en la enfermedad. (2)

Si bien este último artículo, es breve, su importancia es capital. Del mismo se desprende una conclusión fundamental:

1) Covid-19 es una enfermedad principalmente vascular.

Esto es realmente impactante, pues durante el primer año de la pandemia y aún hasta ahora, se ha considerado a la Covid-19 como una enfermedad respiratoria. Pero hay un segundo aspecto, íntimamente relacionado con esta primera conclusión.

2) La proteína espiga no sólo juega un rol importante para permitir actuar al virus SARS-CoV-2, sino que también dicha proteína Spike, por sî sola es suficiente para causar la enfermedad.

El peso científico de estos descubrimientos es ilevantable. Fueron producto de una investigación experimental de un equipo de unos 20 expertos, pertenecientes no sólo al Instituto Salk, sino también de la Universidad de San Diego en California y la Universidad Jiautong en Xi’an, China. En este extenso equipo investigativo hay nada menos que 14 científicos de origen chino, que, por razones obvias, seguramente están desde hace tiempo familiarizados con las investigaciones sobre el virus y la enfermedad.

Si los dos primeros puntos expuestos son ya lo suficientemente importantes como para revisar los conocimientos y sobre todo las prácticas de abordaje clínico y terapéutico de la Covid-19, queda aún por profundizar el vínculo de todo esto con las diferentes “vacunas experimentales”, que ya desde hace unos 5 meses se vienen inoculando a cientos de millones de personas en todo el mundo. Desde marzo de 2021 también se vacuna a la población uruguaya, mediante una campaña de vacunación muy publicitada, apoyada fuertemente por actores gubernamentales y medios de comunicación masivos.

En referencia a las vacunas, entre los materiales informativos que venimos recopilando desde hace meses, encontramos una sintética infografía sobre los tipos de vacunas para la Covid-19, que adjuntamos a este informe. (3)

Es decir, allí se describen las diferentes tecnologías de producción que se están utilizando en todas las vacunas con las que se desarrollan las campañas de inoculación a lo largo y ancho del mundo. En lo que pondremos el acento es en el papel que tiene la proteína espiga o Spike en cada tecnología.

De esta manera vemos que las nuevas “vacunas génicas” de ARN mensajero (Pfizer, Moderna, Janssen) inyectan código genético en el cuerpo inoculado, para que sus propias células produzcan la proteína Spike. Pero ello no significa que sean las únicas que usan esa proteína emblemática del nuevo coronavirus. Tanto las vacunas elaboradas con vector viral (Sputnik V y Astra Zeneca) como las de virus inactivados (CoronaVac de Sinovac, la más difundida en Uruguay, SinoPharm, Covaxin), también basan su estrategia en la proteína Spike para inducir la producción de anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2.

Por lo tanto, llegamos a un tercer punto fundamental y que enciende nuevamente una gran señal de alarma:

3) Todas las vacunas actualmente utilizadas en las campañas de vacunación basan su diseño en la proteína espiga o Spike, ya sea introduciendo instrucciones genéticas para que el cuerpo las produzca por sí mismo o directamente inyectando dichas proteínas o su material genético en el torrente sanguíneo de los inoculados.

Estos tres puntos que hemos remarcado y que no son meras opiniones o especulaciones sino argumentos con fundamentación científica, permiten comprender mejor tanto la Covid-19, con fines de prevención y tratamiento, como los posibles efectos adversos de las vacunas, que hasta el momento los responsables políticos y los asesores científicos que les brindan cobertura no han reconocido como un problema grave.

Todos los esfuerzos para no reconocer los riesgos y peligrosidad de las vacunas, vehiculizados tanto por figuras gubernamentales como a través de los medios masivos de comunicación, llevan a numerosos ciudadanos de buena fe, no solo a “confiar” en las “terapias génicas experimentales” (que es lo que son la mayoría de estas vacunas) sino también a comportamientos de negación ante las posibles evidencias de reacciones adversas con desenlace fatal, altamente visualizables.

Como ilustración de lo dicho y ya que tanto se ha mencionado a las “redes sociales” en los últimos tiempos, referiremos a comentarios en una conocida plataforma social, utilizada mayoritariamente por adultos.

En los recientes fallecimientos de dos ciudadanos uruguayos bastante conocidos a nivel nacional, un ex-futbolista y un Ministro de gobierno, ambos con las 2 dosis de vacunas.  El señalamiento en las noticias de nuestro muro personal como “posibles efectos adversos de vacunas” (aunque reconociendo la necesidad de investigación para confirmar o descartar) dio lugar a comentarios como “pero falleció por un infarto”, o “no murió por Covid19, fue un paro cardíaco, ya había tenido un problema”.

Las personas que realizaron esa índole de comentarios, en general los hicieron de buena fe y sin dobles intenciones. Por una parte, por reasegurarse y tranquilizarse a sí mismas, que también ya recibieron las vacunas, pero también, por seguir creyendo que la Covid-19 es una enfermedad respiratoria y los trastornos cardíacos no serían manifestaciones esperables.

Pero, a la luz de los actuales conocimientos sobre los procesos patológicos causados por la enfermedad y también factibles por la proteína Spike por sí sola, (en los vasos y órganos del sistema circulatorio), los fallecimientos por fallos cardíacos pueden ser congruentes con posibles efectos letales, tanto de la enfermedad, como de las vacunas!

En este punto del análisis y teniendo siempre en cuenta la información brindada por numerosos científicos de renombre a nivel mundial, podemos echar luz sobre la situación actual y futura (a mediano y largo plazo) de los efectos adversos en las personas inoculadas con estas terapias experimentales que contienen la proteína Spike.

Dicha proteína produce enfermedades de inmunodeficiencia, dicho de otra manera, la proteína Spike inactiva nuestro sistema inmune natural. Como consecuencia, el organismo queda expuesto a desarrollar el síndrome Covid (enfermedad agravada por la vacuna) Expuesto por la dra. Martinez Albarracin (4)

La proteína Spike inoculada en la vacuna va a unirse al receptor que se encuentra en riñones, testículos, ovarios y corazón. Lo cual explica el por qué muchas de las personas después de la inoculación fallecen por paros cardiacos y muertes súbitas. Dicha proteína, además, produce la permeabilidad del tejido del receptor. provocando así, coágulos sanguíneos.

Los mismos pueden manifestarse con distintos síntomas, dependiendo de dónde se alojen: dolor de cabeza, pérdidas funcionales de órganos tales como vista, oído, hasta la muerte de la persona. Como uno de los receptores de la proteína Spike se encuentra en testículos y ovarios, la infertilidad puede esperarse como un efecto adverso a mediano y largo plazo.

Ahora bien, es un dato de la realidad, que la inoculación de esta terapia génica experimental se está realizando indiscriminadamente y compulsivamente a toda la población sin tomar en cuenta y sin informar debidamente de las graves consecuencias que conlleva (como nos explican los científicos) introducir al organismo la proteína Spike.

Es así que mediante una vía propia de estudio y comprensión llegamos a una conclusión, compartida por numerosos ciudadanos uruguayos, algunos con formación científica y otros con enfoques holísticos desde diferentes disciplinas y experiencias de vida, pero todos vinculados por profundos sentimientos de solidaridad hacia nuestros semejantes en Uruguay y el mundo. También un fuerte apego a la verdad y deseos de justicia y libertad.

Las vacunas experimentales son ineficaces y peligrosas, por lo tanto, deben ser retiradas de uso, cesando las campañas de vacunación para evitar más pérdidas de vidas y sufrimiento familiar y social en el Uruguay.

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